Los empleados de la división de semiconductores de Samsung lograron un acuerdo de participación en beneficios que les permitirá acceder a bonos millonarios vinculados al crecimiento del negocio de chips para inteligencia artificial, poniendo fin a una huelga que se prolongó durante 18 días en Corea del Sur.
De acuerdo con medios surcoreanos, el convenio fue respaldado por el 74 por ciento de los afiliados a dos sindicatos de la compañía, lo que representa a más de 60 mil trabajadores.
El acuerdo establece que los empleados de la división de semiconductores recibirán una compensación equivalente al 10.5 por ciento de las ganancias de la empresa, misma que será entregada en acciones.
Según estimaciones difundidas por la agencia Yonhap, si Samsung supera este año un beneficio operativo de 300 billones de wones, más de 28 mil trabajadores podrían recibir bonos de hasta 600 millones de wones, equivalentes a cerca de 347 mil euros por empleado.
El vicepresidente de Samsung Electronics, Yeo Myung-gu, destacó que el acuerdo permitirá fortalecer la competitividad global de la empresa y reconoció la disposición de los trabajadores y sindicatos para mantener el diálogo durante el proceso de negociación.
Las movilizaciones laborales iniciaron en diciembre del año pasado, cuando los empleados demandaron inicialmente un incremento salarial del siete por ciento. Tras varios meses de negociaciones y jornadas de protesta, ambas partes alcanzaron un consenso sobre un esquema de reparto de beneficios asociado al desempeño de la compañía.
La decisión de Samsung se produce en un contexto de creciente presión sindical en la industria tecnológica. Su principal competidor en Corea del Sur, SK Hynix, ya había destinado el 10 por ciento de su beneficio operativo a bonos para sus trabajadores durante el año pasado.
El nuevo esquema ha impulsado demandas similares en otras empresas tecnológicas surcoreanas, entre ellas LG y Kakao, cuyos trabajadores buscan obtener compensaciones relacionadas con los beneficios generados por la expansión de la inteligencia artificial.
A nivel internacional, sindicatos de Estados Unidos, Reino Unido y otras regiones han comenzado a exigir mecanismos que permitan a los trabajadores participar de manera más directa en las ganancias derivadas del desarrollo y adopción de tecnologías de inteligencia artificial.
Organizaciones sindicales globales sostienen que el crecimiento económico impulsado por la IA debe traducirse en beneficios compartidos para los trabajadores, quienes desempeñan un papel fundamental en el desarrollo, operación y expansión de estas nuevas tecnologías.





