La candidata derechista Keiko Fujimori alcanzó una ventaja mínima en el conteo de la segunda vuelta presidencial en Perú, en una elección marcada por una fuerte polarización política y cuestionamientos sobre el proceso electoral.

Con el 99.79 % de las actas procesadas, Fujimori registra alrededor del 50.11 % de los votos válidos, frente al 49.88 % de su rival izquierdista Roberto Sánchez, lo que representa una diferencia de poco más de 42 mil sufragios, prácticamente irreversible por el reducido número de votos restantes.

El estrecho margen ha mantenido la tensión política en el país, ya que el resultado aún no es definitivo. El proceso depende de la revisión de actas pendientes y de la resolución del Jurado Nacional de Elecciones, que deberá pronunciarse sobre solicitudes de nulidad presentadas por el candidato Sánchez, particularmente respecto al voto en el exterior.

El aspirante de izquierda ha cuestionado la validez del sufragio de la diáspora peruana y ha solicitado su anulación, argumentando cambios en el sistema de transmisión de resultados. De prosperar esta impugnación, el resultado podría invertirse, ya que los votos del extranjero han sido determinantes en la ventaja actual de Fujimori.

La candidata no ha proclamado aún su victoria oficial, mientras el órgano electoral de Perú mantiene el proceso de verificación antes de emitir una proclamación final.

De confirmarse el resultado, Fujimori asumiría la presidencia en medio de una prolongada crisis política en el país, que en la última década ha visto múltiples cambios de gobierno y alta inestabilidad institucional.

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