Japón comenzó a cuestionar uno de los principios que durante décadas definieron su política de seguridad: no poseer, no producir y no permitir el ingreso de armas nucleares al territorio nacional.
El debate surge mientras el país conmemora el 81 aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, ocurridos en agosto de 1945 y que dejaron más de 210 mil muertos, incluidos quienes fallecieron posteriormente por los efectos de la radiación.
La discusión está vinculada con el fortalecimiento militar de China y las dudas sobre la capacidad de Estados Unidos para mantener su papel como principal garante de la seguridad japonesa.
La primera ministra, Sanae Takaichi, evitó pronunciarse sobre un eventual cambio de la política nuclear durante las ceremonias de Hiroshima. Su ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, pidió recientemente mantener una discusión sin restricciones sobre el tema.
Además, un alto funcionario de la administración defendió, durante una reunión privada con medios locales, que Japón debería considerar la posibilidad de contar con armas nucleares.
Cambios en la política de defensa
El gobierno de Takaichi, en funciones desde octubre, ha impulsado una actualización de la estrategia de defensa ante el incremento de las capacidades militares de China.
Entre las medidas adoptadas se encuentran el levantamiento de restricciones para la exportación de armas y un aumento del gasto militar, mientras el gobierno también promueve modificaciones a la Constitución japonesa.
China ha cuestionado estas políticas y ha acusado a Japón de impulsar un “nuevo militarismo”.
La posibilidad de modificar los principios nucleares también genera preocupación entre los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, quienes durante décadas han defendido el carácter pacifista de la política japonesa.
Debate sobre el ingreso de armas nucleares
Los llamados tres principios no nucleares fueron establecidos en 1967 y contemplan no poseer, no producir y no introducir armas nucleares en Japón.
Sectores aliados del gobierno de Takaichi plantean revisar al menos el último de estos principios para permitir que Estados Unidos pueda desplegar o introducir armamento nuclear en territorio japonés como mecanismo de disuasión.
Hirofumi Yoshimura, líder del Partido de la Innovación de Japón, integrante de la coalición gobernante, sostuvo que el tema debe ser discutido dentro del marco de la alianza de seguridad con Estados Unidos.
Aunque respaldó mantener los principios de no poseer ni producir armas nucleares, consideró que podría existir margen para debatir la prohibición de permitir su ingreso al país.
Preocupación entre sobrevivientes
Los cambios en la política de defensa han generado inquietud entre los sobrevivientes de los ataques atómicos.
En marzo, Japón contabilizaba poco más de 91 mil sobrevivientes reconocidos de Hiroshima y Nagasaki, frente a más de 164 mil hace una década. Su edad promedio es de 86.7 años.
Satoshi Tanaka, sobreviviente de Hiroshima y activista contra las armas nucleares, cuestionó que el gobierno concentre su estrategia de seguridad en el fortalecimiento militar y pidió mayor atención a la diplomacia.
Durante una ceremonia en Hiroshima, Takaichi fue cuestionada directamente sobre el futuro de los principios nucleares. La primera ministra se limitó a señalar que Japón mantiene actualmente los tres principios no nucleares, sin aclarar si su gobierno contempla modificarlos.
Para los sobrevivientes, esa respuesta no despeja la incertidumbre sobre el futuro de la política nuclear japonesa.






