Aunque el movimiento conservador cristiano de Estados Unidos mantiene como prioridades la defensa de la vida y del matrimonio tradicional, esos temas han perdido protagonismo durante el segundo mandato del presidente Donald Trump. Sin embargo, organizaciones y líderes del sector ya se preparan para reactivar esas agendas con miras a la elección presidencial de 2028.

Durante la conferencia anual de la Faith and Freedom Coalition, realizada en Washington, Trump evitó abordar el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, pese a que ambas causas han sido históricamente centrales para la organización que moviliza al electorado evangélico conservador.

De acuerdo con dirigentes del movimiento, el mandatario considera que el aborto representa un costo político para el Partido Republicano, particularmente en las elecciones legislativas, por lo que ha optado por mantener el tema fuera del centro del debate.

No obstante, grupos como SBA Pro-Life America ya comenzaron a delinear su estrategia para influir en las primarias republicanas de 2028. La organización anunció que destinará 80 millones de dólares para respaldar candidatos comprometidos con impulsar restricciones nacionales al aborto.

Al mismo tiempo, diversas organizaciones conservadoras promueven nuevas iniciativas para cuestionar el marco legal del matrimonio entre personas del mismo sexo y limitar la adopción por parte de parejas homosexuales. Otros sectores también impulsan restricciones a la gestación subrogada, argumentando que la práctica debe ser regulada o prohibida.

Analistas conservadores consideran que la influencia política de Trump permitió mantener en segundo plano estos temas durante su liderazgo, pero anticipan que volverán a ocupar un lugar central cuando el Partido Republicano inicie la competencia por su sucesión.

Según Steve Deace, comentarista conservador, las disputas ideológicas contenidas durante la era Trump resurgirán con fuerza a partir de 2028, especialmente entre las nuevas generaciones de activistas republicanos, a quienes describió como más combativos en asuntos sociales.

El presidente de American Principles Project, Terry Schilling, sostuvo que los republicanos enfrentarán esos debates desde una posición más favorable debido a cambios recientes en la opinión pública. Citó encuestas de Gallup que muestran una ligera disminución en el respaldo al matrimonio entre personas del mismo sexo durante los últimos tres años, después de alcanzar un máximo histórico en 2022.

Schilling también afirmó que la estrategia de Trump al centrar parte de su campaña de 2024 en temas relacionados con las personas transgénero demostró que las cuestiones culturales pueden movilizar a votantes independientes y fortalecer electoralmente al Partido Republicano.

Pese a ello, durante la conferencia de Faith and Freedom Coalition no hubo llamados públicos para que Trump retomara el impulso de estas causas. Entre los asistentes predominó la idea de que el presidente mantiene una agenda más amplia y que corresponde a los estados definir la política sobre el aborto tras la revocación de Roe v. Wade.

Por su parte, el vicepresidente J. D. Vance señaló recientemente que la administración continúa revisando posibles restricciones al envío por correo de medicamentos abortivos, aunque advirtió que cualquier avance deberá acompañar la evolución de la opinión pública.

Diversos líderes conservadores coinciden en que las primarias republicanas de 2028 marcarán el regreso de los debates sobre aborto, matrimonio igualitario y otros temas de la agenda social conservadora que permanecieron parcialmente relegados durante el liderazgo político de Donald Trump.

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