Equipos de rescate de Nepal y China mantienen una búsqueda contrarreloj de miles de personas desaparecidas tras el mortífero alud que golpeó a mitad de semana una zona fronteriza del Himalaya y que hasta este sábado dejó 691 cuerpos recuperados.
De acuerdo con cifras oficiales, 675 cadáveres fueron localizados en territorio nepalí y otros 16 en el Tíbet, mientras que siete cuerpos encontrados decenas de kilómetros río abajo, en el norte de India, permanecen en proceso de identificación.
El número de desaparecidos asciende a casi 3 mil personas. Nepal reporta 2 mil 426, entre ellas cientos de extranjeros, mientras que China registra otras 546 personas desaparecidas en el lado tibetano.
Las labores de rescate avanzan en condiciones extremadamente complicadas debido a la gran cantidad de lodo que cubre las zonas afectadas. Los equipos trabajan durante largas jornadas para localizar a sobrevivientes y recuperar los cuerpos de las víctimas.
Kawan Koirala, integrante del Equipo de Respuesta a Desastres de Nepal, explicó que la magnitud de la tragedia dificulta las labores de búsqueda.
“Hay barro por todas partes. Antes habíamos tenido inundaciones en Nepal, pero no como esta”, relató a la AFP.
El desastre ocurrió el miércoles, cuando una enorme masa de lodo, hielo y rocas sepultó viviendas, destruyó puentes y arrastró vehículos en Nepal y en la región autónoma china del Tíbet.
Aunque las causas exactas del fenómeno continúan bajo investigación, la agencia china Xinhua señaló que la fractura de un glaciar en la ladera sur del macizo Lirung, en Nepal, habría provocado una avalancha de hielo y rocas.
La Organización de las Naciones Unidas advirtió que el calentamiento global está incrementando el riesgo de este tipo de desastres en regiones montañosas. Simon Stiell, responsable de clima de la ONU, señaló que el colapso del glaciar y las posteriores inundaciones evidencian la vulnerabilidad de estos ecosistemas.
Búsqueda de desaparecidos
Entre las personas que continúan desaparecidas se encuentran excursionistas y peregrinos que se dirigían hacia el monte Kailash, considerado sagrado en la región tibetana, así como trabajadores de proyectos de infraestructura energética.
La autoridad de desastres de Nepal incorporó además a 933 trabajadores a su registro de desaparecidos.
Uno de los principales operativos se concentra en una central hidroeléctrica, donde alrededor de un centenar de personas permanecen atrapadas dentro de un túnel desde el momento del desastre.
El ejército nepalí consiguió introducir un tubo en el túnel para suministrar aire a quienes permanecen atrapados. Las autoridades prevén utilizar la abertura para iniciar trabajos de excavación y permitir el ingreso de los equipos de rescate.
Familiares de los desaparecidos permanecen concentrados en centros de operaciones militares y revisan las listas de sobrevivientes en busca de información sobre sus seres queridos.
“Todos los asentamientos cercanos al río fueron arrasados. No queda nada”, relató el sobreviviente Buddhi Ram Dangol.
Temor por nuevas inundaciones
Además de la búsqueda de víctimas, las autoridades enfrentan el riesgo de nuevas inundaciones debido a la formación de grandes acumulaciones de agua en las zonas afectadas.
La destrucción también provocó escasez de alimentos y agua potable en algunas comunidades, mientras continúan las labores para evacuar a personas que quedaron atrapadas por el desastre.
Las autoridades chinas informaron la evacuación de 555 turistas y 499 residentes de la región autónoma del Tíbet.
Los gobiernos de Nepal y China acordaron compartir información hidrológica y datos satelitales para apoyar las labores de rescate y fortalecer la vigilancia ante nuevos riesgos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, estimó que la reconstrucción de las comunidades y de la infraestructura destruida podría requerir varios miles de millones de dólares.
Estados Unidos anunció además 3.6 millones de dólares en ayuda humanitaria, incluidos recursos para asistencia alimentaria de emergencia, después de haber comprometido inicialmente 500 mil dólares tras el desastre.






