Los asesinatos de Tupac Shakur y Christopher Wallace, conocido como The Notorious B.I.G. o Biggie Smalls, marcaron uno de los episodios más violentos en la historia del hip-hop y, casi tres décadas después, sus investigaciones continúan relacionadas por las declaraciones de uno de los principales acusados por la muerte de Shakur.

Tupac fue asesinado a tiros el 7 de septiembre de 1996 en Las Vegas, Nevada. Seis meses después, el 9 de marzo de 1997, Wallace murió tras recibir varios disparos mientras se encontraba dentro de su vehículo en Los Ángeles, California.

Ambos homicidios ocurrieron en medio de la conocida rivalidad entre artistas y sellos discográficos de la Costa Este y la Costa Oeste de Estados Unidos. Sin embargo, poco antes de su muerte, Biggie había comenzado a tomar distancia del conflicto.

En una entrevista concedida a una estación de radio de San Francisco en marzo de 1997, días antes de ser asesinado, Wallace aseguró que buscaba dejar atrás la disputa entre ambas costas y consideró que la confrontación había llegado demasiado lejos.

La posible relación entre los dos homicidios comenzó a ser investigada desde el mismo día en que Biggie fue asesinado. Las autoridades de Los Ángeles señalaron entonces que buscarían determinar si existía alguna conexión entre ambos casos.

Uno de los vínculos más relevantes surgió años después con Duane “Keffe D” Davis, quien actualmente enfrenta un proceso judicial por el asesinato de Tupac.

Davis había sido interrogado originalmente por investigadores que trabajaban en el homicidio de Biggie. En 2008, durante una entrevista con detectives del Departamento de Policía de Los Ángeles, reconoció que había estado en la misma fiesta a la que asistió Wallace poco antes de su muerte.

De acuerdo con el testimonio de un exdetective, cuando los investigadores le preguntaron a Davis si él y su grupo habían tenido alguna participación en el asesinato de Wallace, respondió que no y posteriormente afirmó que ellos habían participado en “el otro” homicidio.

En una segunda entrevista, realizada meses después con la presencia de su abogado, Davis describió a los investigadores cómo habría ocurrido el ataque contra Tupac.

Según su versión, el asesinato fue una represalia después de que integrantes del grupo de Shakur golpearan a su sobrino, Orlando “Baby Lane” Anderson, en el MGM Grand de Las Vegas tras una pelea de boxeo de Mike Tyson.

Davis afirmó que consiguió un arma y que posteriormente su grupo se encontró con el vehículo en el que viajaban Tupac y Marion “Suge” Knight. El arma habría terminado en manos de otro integrante del grupo, quien disparó contra el automóvil.

El acusado también afirmó que Sean “Diddy” Combs había ofrecido una recompensa para eliminar a Shakur y Knight. Combs ha negado de manera reiterada cualquier participación en el asesinato de Tupac.

Las declaraciones de Davis se convirtieron posteriormente en un elemento fundamental de la investigación que llevó a su acusación por el homicidio de Shakur. La Fiscalía sostiene que Davis organizó el ataque, mientras que su defensa ha cuestionado sus propias declaraciones y sostiene que fueron realizadas con la intención de obtener notoriedad.

En contraste, el asesinato de Biggie Smalls permanece sin resolverse oficialmente. La investigación del Departamento de Policía de Los Ángeles enfrentó durante años cuestionamientos y llegó incluso a derivar en una demanda presentada por la familia del rapero contra la ciudad.

La familia de Wallace acusó a agentes policiales de haber ocultado información relacionada con el caso. Aunque la policía negó las acusaciones, la investigación judicial reveló que una transcripción considerada relevante había permanecido en el escritorio del detective encargado del caso.

La demanda finalmente fue retirada, aunque la ciudad de Los Ángeles tuvo que pagar alrededor de 1.1 millones de dólares por honorarios y costas legales.

A pesar de las investigaciones y de las declaraciones de Davis, no se ha establecido judicialmente una conexión directa entre los asesinatos de Tupac y Biggie.

La historia de ambos artistas quedó marcada por una rivalidad que comenzó en el ámbito musical, se volvió personal después del ataque contra Shakur en Nueva York en 1994 y terminó acompañada por dos asesinatos que estremecieron al mundo del hip-hop.

En los últimos días de su vida, Biggie parecía buscar precisamente lo contrario. “Todo se acabó”, dijo durante aquella última entrevista, en referencia al conflicto entre las costas Este y Oeste. Cuatro días después, fue asesinado a tiros en Los Ángeles.

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