Noruega inició este sábado una nueva etapa de su historia con la llegada al trono de Haakon VIII, quien asumió la jefatura de la monarquía tras la muerte de su padre, Harald V, a los 89 años.

El nuevo monarca, de 53 años, encabezará una institución que durante 35 años estuvo representada por Harald V, considerado una figura unificadora y símbolo de una Noruega abierta y tolerante.

“Estamos de luto, pero al mismo tiempo nos reconforta y nos da fuerza saber que hay tanta gente que comparte nuestro dolor”, expresó Haakon durante un discurso transmitido por la televisión pública noruega.

El rey también recordó una enseñanza que, según dijo, recibió constantemente de su padre. “Cada uno debía hacer las cosas a su manera. Encontrar su propio camino. Ser uno mismo… Ahora, me ha llegado mi turno”, afirmó.

Antes de dirigirse al país, Haakon recibió en el Palacio Real de Oslo al presidente del Parlamento, a la jefa del Tribunal Supremo y a representantes de la Iglesia de Noruega.

El Gobierno decretó luto nacional por la muerte de Harald V, quien se convirtió en el monarca más longevo de Europa antes de fallecer. Frente al Palacio Real de Oslo se acumularon miles de flores como muestra de duelo, mientras más de 20 mil personas acudieron al lugar desde el viernes.

El nuevo rey llegó al Palacio acompañado por su hija Ingrid Alexandra, de 22 años, quien se convirtió en la nueva princesa heredera. Ambos participaron en el acto oficial mediante el cual se informó al Gobierno sobre el fallecimiento de Harald V.

Haakon confirmó que utilizará el nombre de Haakon VIII y mantendrá el lema histórico de la familia real: “Todo por Noruega”.

Una nueva etapa para la monarquía

El nuevo monarca asumirá principalmente funciones protocolarias, al igual que su padre. El próximo martes 1 de septiembre prestará juramento de lealtad a la Constitución.

Haakon no será coronado, debido a que esta práctica fue abolida en 1908. Sin embargo, podría celebrarse una ceremonia religiosa para bendecir su reinado en la catedral de Trondheim, siguiendo el precedente de Harald V y su abuelo.

El primer ministro Jonas Gahr Støre destacó el legado de Harald V y recordó su cercanía con la población, su sentido del humor y su confianza en los noruegos.

Harald V llegó al trono en 1991 y durante su reinado se consolidó como una figura de consenso. Uno de los momentos más recordados de su trayectoria ocurrió después de los atentados perpetrados por el neonazi Anders Behring Breivik en 2011, que dejaron 77 muertos.

Haakon llega al trono en medio de cuestionamientos

Haakon VIII inicia su reinado con una imagen personal asociada a la sencillez y a temas como la protección del medioambiente, la lucha contra el racismo y la defensa de la diversidad.

Sin embargo, la monarquía noruega atraviesa una etapa complicada debido a diversos escándalos que han afectado a miembros de la familia real.

Entre ellos se encuentran cuestionamientos relacionados con el pasado de la nueva reina, Mette-Marit, y sus vínculos con Jeffrey Epstein, así como la condena del hijo de la reina por delitos sexuales.

También han generado controversia las actividades de la hermana del nuevo monarca, Marta Luisa, y su esposo estadounidense, quien se presenta como chamán.

A estos problemas se suman las dificultades de salud que han afectado a integrantes de la familia real. Harald V permaneció hospitalizado desde el 17 de agosto debido a una enfermedad de la sangre antes de su fallecimiento.

Mette-Marit, por su parte, enfrenta una enfermedad pulmonar incurable y se sometió a un trasplante de pulmones en junio.

Con la muerte de Harald V y la llegada de Haakon VIII, Noruega comienza una nueva etapa para su monarquía, marcada por el legado de un rey que durante más de tres décadas ocupó un papel central en la vida pública del país y por los desafíos que deberá enfrentar su sucesor.

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