El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, transformó este miércoles el inicio de los festejos por el 250 aniversario de la independencia en un acto de corte electoral, en un contexto marcado por la cercanía de las elecciones de medio mandato de noviembre, donde se definirá el control del Congreso.
Durante un evento realizado en la Explanada Nacional de Washington D. C., el mandatario aseguró que el país ha pasado de estar “muerto” a convertirse en “el más atractivo del mundo”, destacando que, según dijo, “ya nadie se ríe de nosotros”. Ante miles de simpatizantes, muchos con símbolos del movimiento trumpista, también afirmó que su administración ha logrado “arrebatar el poder a la clase política”.
El acto, que incluyó música ceremonial y sobrevuelos militares, fue organizado en pocos días luego de que varios artistas cancelaran su participación por considerar que el evento se estaba politizando. En su lugar, Trump encabezó personalmente el escenario, incluso bromeando con que podría atraer más público que figuras como Elvis Presley.
En el evento lo acompañó el cantante de country Lee Greenwood, quien interpretó “God Bless the USA”, tema ampliamente asociado a la campaña republicana.
El presidente también defendió sus recientes decisiones en política exterior y seguridad, incluyendo acciones en Irán, y reiteró su promesa de reducir el precio de la gasolina en el corto plazo. Además, volvió a mencionar como logros de su administración la disminución de la migración y la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro, afirmaciones que han sido cuestionadas por sectores de la oposición.
El ambiente político en el Congreso se mantiene tenso, ante el riesgo de que el Partido Republicano pierda la Cámara de Representantes si persisten las presiones inflacionarias. Analistas señalan que ese escenario podría complicar la recta final del mandato presidencial.
Como parte de las celebraciones del aniversario, el gobierno estadounidense ha impulsado eventos masivos y proyectos conmemorativos en la capital, incluyendo actos previstos para el próximo 4 de julio, Día de la Independencia, nuevamente en la Explanada Nacional de Washington D. C..
Las celebraciones han estado acompañadas de iniciativas controvertidas, como la emisión de monedas y pasaportes conmemorativos con la imagen del presidente, así como intervenciones urbanas en la capital. Entre ellas destaca el cambio de color del estanque del Lincoln Memorial, que pasó de azul a verde por la presencia de algas, hecho que la oposición ha utilizado como crítica simbólica a la gestión gubernamental.






