La capital de Irán se encuentra bajo un amplio operativo de seguridad previo a los funerales del exlíder supremo Alí Jamenei, que iniciarán este sábado y para los que las autoridades prevén una asistencia de entre 15 y 20 millones de personas únicamente en Teherán.
Jamenei falleció el pasado 28 de febrero a los 86 años durante los bombardeos lanzados por Israel y Estados Unidos contra su residencia, ataques que detonaron un conflicto bélico de casi 40 días y que dejó miles de víctimas, además de la muerte de varios altos funcionarios iraníes.
Las ceremonias, que se extenderán durante tres días, buscan convertirse en una demostración de respaldo a la República Islámica tras la guerra, según reconocieron autoridades religiosas del país.
El ayatolá Mohammad Saidi, líder de la oración del viernes en la ciudad de Qom, afirmó que la masiva participación será “otro referéndum para la República Islámica”, por lo que el gobierno ha organizado transporte, alojamiento y alimentación para movilizar a simpatizantes provenientes de distintas regiones del país.
Hasta el momento no se ha confirmado la asistencia del actual líder supremo, Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá, quien asumió el cargo en marzo y no ha realizado apariciones públicas desde entonces, debido a las lesiones que presuntamente sufrió durante los ataques en los que murió su padre.
El féretro de Jamenei será expuesto en el complejo religioso de Mosalla, en Teherán, donde permanecerá hasta el lunes. Posteriormente recorrerá las principales calles de la capital antes de ser trasladado a la ciudad santa de Qom y finalmente a Mashhad, donde será sepultado el 9 de julio.
Junto al cuerpo del exlíder también serán homenajeados varios integrantes de su familia fallecidos durante los bombardeos, entre ellos una hija, un yerno, una nuera y una nieta.
Las autoridades consideran que estos serán los funerales de Estado más multitudinarios en la historia de Irán, superando incluso los del fundador de la República Islámica, Ruhollah Jomeini, celebrados en 1989 y a los que, según cifras oficiales, acudieron alrededor de 10 millones de personas.
Con motivo de las ceremonias, Teherán fue convertida en una fortaleza. Se establecieron amplios perímetros de seguridad, el aeropuerto opera con restricciones y permanecerá completamente cerrado el lunes, declarado día festivo en todo el país. Asimismo, centros comerciales y numerosas empresas suspendieron actividades mientras continúan los preparativos para las exequias.






