La revalorización del oro y el aumento de la demanda de cobre vinculada con la inteligencia artificial impulsaron la rentabilidad de la industria minera mundial durante 2025, pese a que sus ingresos crecieron apenas 1% y el volumen de producción permaneció prácticamente sin cambios.

De acuerdo con un informe de la consultora McKinsey, el oro concentró 28% del EBITDA del sector, indicador que mide los beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. El incremento de su precio, cercano a 45% durante 2025, fortaleció los resultados de las empresas dedicadas a su extracción.

Este comportamiento estuvo relacionado con las compras de oro por parte de bancos centrales y la búsqueda de activos considerados refugio ante la incertidumbre económica. En contraste, la desaceleración de la construcción en China presionó a la baja los precios del acero y el carbón, cuya participación conjunta en los ingresos mineros disminuyó de 65% en 2021 a 49% en 2025.

El cobre también contribuyó al desempeño del sector, con un aumento de precio de 9% durante el año. Su importancia ha crecido debido a las necesidades de infraestructura eléctrica, centros de datos y sistemas de procesamiento vinculados con la inteligencia artificial.

Según McKinsey, el margen EBITDA promedio de la minería mundial pasó de 19% a 27%, mientras que los beneficios globales alcanzaron aproximadamente 800 mil millones de dólares. La consultora atribuyó esta mejora principalmente al mayor peso de minerales con márgenes de rentabilidad elevados, más que a un aumento de la producción o a mejoras de productividad.

La minería supera el rendimiento del mercado bursátil

Entre 2015 y 2025, la rentabilidad total para los accionistas del sector minero se multiplicó por 5.6, frente a 3.7 veces para el índice S&P Global 1200. Este indicador considera tanto la revalorización de las acciones como los dividendos distribuidos por las empresas.

Sin embargo, el informe advierte que la productividad minera permanece estancada y que el gasto en exploración se encuentra 65% por debajo de su máximo de 2012. Para garantizar el suministro futuro y sustituir los yacimientos que se agotan, la industria necesitará invertir alrededor de 4.2 billones de dólares hasta 2035 en actividades de extracción y procesamiento.

La inteligencia artificial aumenta la demanda de cobre

La expansión de los centros de datos destinados a desarrollar y operar sistemas de inteligencia artificial está generando nuevas necesidades de materiales y capacidad eléctrica.

Las proyecciones de McKinsey indican que, para 2030, los centros de datos y las redes eléctricas asociadas absorberán 4.3% de la demanda mundial de cobre y 6.2% de la demanda de galio.

Estas tendencias colocan al cobre entre los materiales estratégicos para la expansión tecnológica. No obstante, satisfacer la demanda futura dependerá de nuevas inversiones, el desarrollo de proyectos mineros y la capacidad de la industria para elevar su productividad.

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