Ginebra, Suiza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que los casos confirmados de ébola en África Central se acercan a los 500 contagios, mientras crece la preocupación internacional por el rápido avance de la epidemia y su potencial para convertirse en una de las más graves registradas en la región.
De acuerdo con el más reciente balance del organismo, se han confirmado 471 casos y 84 fallecimientos en la región. La mayoría de los contagios se concentran en la República Democrática del Congo, donde se han registrado 452 casos confirmados y 82 muertes desde que se declaró oficialmente el brote hace tres semanas.
En la vecina Uganda, las autoridades sanitarias han confirmado 19 casos, incluidos dos fallecimientos.
Las cifras representan un incremento de 100 contagios y 20 decesos en comparación con el reporte difundido un día antes, situación que ha encendido las alertas entre organismos internacionales de salud.
La OMS ha catalogado la emergencia como un evento de salud pública de importancia internacional y advirtió que, de no reforzarse las medidas de contención, la actual epidemia podría acercarse a los niveles observados durante el brote de 2014 a 2016 en África Occidental, considerado el más letal de la historia, con más de 11 mil víctimas mortales.
Jason Asher, integrante del área de predicción y análisis epidemiológico de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), señaló que un escenario de esa magnitud es posible si no se implementan acciones contundentes para frenar la transmisión.
El virus del ébola se transmite mediante contacto estrecho con personas infectadas o a través de fluidos corporales. En los últimos 50 años ha provocado más de 15 mil muertes en distintos países africanos.
La epidemia actual fue declarada el pasado 15 de mayo en el noreste de la República Democrática del Congo, aunque especialistas consideran que la propagación del virus pudo haber comenzado semanas antes sin ser detectada.
Uno de los principales desafíos es que la cepa responsable del brote, conocida como Bundibugyo, no cuenta actualmente con una vacuna ni con tratamientos aprobados de manera específica.
Ante esta situación, la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África presentaron un plan de respuesta por 518 millones de dólares para los próximos seis meses. La estrategia contempla fortalecer la vigilancia epidemiológica, ampliar la capacidad de diagnóstico en laboratorios y reforzar las medidas de prevención y control de infecciones.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que la respuesta internacional aún no logra avanzar al mismo ritmo que la expansión del brote.
“La epidemia avanza rápidamente y seguimos yendo a la zaga”, advirtió el funcionario, quien hizo un llamado a la cooperación internacional para evitar que la situación se agrave en las próximas semanas.



