Colima, Col.- En el territorio hoy ocupa el estado de Colima se dio un desarrollo cultural particular gracias a su ubicación geográfica, lo que permitió el arribo de personas y mercancías a través del Galeón de Manila, y donde la raíz africana ocupó un lugar preponderante que ha sido poco visibilizado, pero ha trascendido hasta hoy.

Así lo expuso la investigadora adscrita la representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la entidad, María Irma López Rasgado, al dictar la conferencia Raíces y encuentros. La presencia de poblaciones europeas, mesoamericanas, asiáticas y africanas en Colima”, en el segundo día de actividades del INAHfest, con sede en el Museo Regional de Historia de Colima (MRHC).

La historiadora destacó la importancia del legado africano en Colima, ya que, ante la disminución de la población indígena durante los primeros años de colonización, a causa del trabajo en las minas, entre otros factores, al territorio arribaron esclavos procedentes de lo que hoy es Angola, Congo, Madagascar y Mozambique.

Explicó que, en la región, los esclavos africanos también trabajaron en las salinas y, hacia finales del siglo XVII, ya había muchos mulatos libres en Colima; incluso, existieron milicias de pardos (mezcla de indígenas, europeos y africanos) que, además de tener libertad, gozaban de beneficios como no pagar tributos, movilidad y la posibilidad de dejar testamento.

Pero, más allá de significar fuerza de trabajo durante el virreinato, la llegada de grupos de origen africano a Colima contribuyó a la conciliación y adaptación entre las poblaciones mesoamericanas y europeas, dando pie a una mezcla de culturas. “Lo vemos en la comida, las palabras, los oficios, las costumbres que siguen vivas, en todas estas manifestaciones culturales, tanto mesoamericanas como europeas, africanas y asiáticas”.

En este sentido, López Rasgado explicó que, desde Europa y a través del Galeón de Manila, a Colima también llegaron españoles portugueses, genoveses y griegos; y de Asia, chinos, japoneses, indonesios indios y filipinos. Además de productos como plátano, tamarindo, caña de azúcar, mango manila, palma y coco, entre otros.

“Por ello, podemos decir que Colima es pluricultural. Se diferencia de lo multicultural, porque cada una de las poblaciones y sus aportaciones llegaron, se aceptaron y se transformaron, y con ello hubo una transculturación, pues se presentan y se comparten de una cultura a otra”, puntualizó.

La investigadora finalizó que, si bien en principio se rechazaba la idea de que hubo negros y mulatos en Colima, conocer esta historia ha ayudado a entender que el estado no nació de una sola raíz, sino del encuentro de muchos pueblos. “Reconocer esa diversidad no solo nos permite comprender mejor el pasado, también nos invita a valorar quiénes somos hoy y a sentirnos orgullosos, porque tenemos todo ese legado importante del nuevo colimense, que somos todas y todos nosotros”.

Actividades inclusivas

La segunda jornada del INAHfest en Colima arrancó con un recorrido por la Zona Arqueológica La Campana, encabezado por el arqueólogo Fernando González Zozaya, en el que participaron integrantes de la Asociación de Ciegos de Colima, quienes palparon réplicas de una pirámide y de piezas arqueológicas.

En el MRHC, 25 niñas y niños con diferentes discapacidades, de la asociación civil Caminemos Juntos con Amor, Luz y Esperanza, disfrutaron de cuentacuentos, con el actor y director de la compañía de teatro Código de Barras, Manuel Acosta. 


El sábado 6 de junio será el tercer y último día de actividades del INAHfest en Colima, con un paseo por la Zona Arqueológica El Chanal, a las 9:00 horas; un recorrido teatralizado por las salas de historia del MRHC, a las 17:00 horas; el Colectivo de Mujeres del Fuego ofrecerá una degustación de cocina tradicional, a las 19:00 horas, y a las 20:00 horas, la fachada del recinto se iluminará con un performance visual, acompañado de música y poesía.   

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