Los gobiernos de México y Estados Unidos acordaron que la fase de negociación formal del T-MEC iniciará el próximo 25 de mayo, en un contexto marcado por la intención de mantener el libre comercio y fortalecer la integración económica en Norteamérica.

El anuncio se dio tras reuniones sostenidas en la Ciudad de México entre una delegación estadounidense encabezada por el representante comercial Jamieson Greer, y autoridades mexicanas, incluida la presidenta Claudia Sheinbaum, así como el Gabinete Económico liderado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

Al término de los encuentros, Ebrard confirmó que la siguiente etapa será el arranque de las negociaciones formales. “Estamos estimando que las negociaciones se van a iniciar en la semana del 25 de mayo”, señaló.

Desde el sector empresarial mexicano, representado por el Consejo Coordinador Empresarial, se subrayó la importancia de preservar el tratado como un acuerdo de libre comercio, con la meta de mantener “cero aranceles” para productos que cumplan con las reglas de origen.

Las conversaciones se desarrollan en medio de una postura más restrictiva impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, lo que ha generado preocupación en ambos lados de la frontera.

No obstante, empresarios destacaron que existe disposición al diálogo por parte de Washington, aunque reconocieron que la posición estadounidense ha sido firme durante las reuniones.

Además del tema arancelario, la revisión del T-MEC abre la puerta a una transformación más profunda del modelo económico regional, centrada en el rediseño de las cadenas de suministro, el aumento del contenido regional y la sustitución de importaciones provenientes de Asia.

En ese sentido, autoridades mexicanas y representantes del sector privado coincidieron en la necesidad de fortalecer la producción dentro de la región. Ebrard resumió esta visión al señalar que lo que actualmente se importa desde Asia podría producirse en América del Norte.

Por su parte, empresas estadounidenses con presencia en México también participaron en el proceso, aportando propuestas para facilitar una revisión ágil del tratado que brinde certidumbre a la inversión y permita mantener la competitividad de la región frente a otros mercados globales.

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