Historiadoras destacan el papel de primeras damas, escritoras, activistas y líderes sociales cuyo aporte a la independencia y construcción de Estados Unidos quedó opacado por la figura de los llamados “padres fundadores”.
Cuando se habla de los “padres fundadores” de Estados Unidos, suelen mencionarse figuras como George Washington, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin o James Madison. Sin embargo, especialistas en historia sostienen que la creación de la nación también fue posible gracias a numerosas mujeres cuyo papel ha sido relegado por la historiografía tradicional.
Las historiadoras Mary Beth Norton, Carol Berkin, Flora Fraser y Cassandra Good coinciden en que el concepto de “madres fundadoras” busca reconocer la participación femenina en la Revolución estadounidense y en la consolidación del nuevo país.
Aunque no existe una lista oficial, las especialistas destacan a varias mujeres cuya influencia política, intelectual y social resultó determinante.
Entre ellas figura Martha Washington, esposa de George Washington y primera primera dama del país. Durante la Guerra de Independencia acompañó a su esposo en los campamentos militares durante los inviernos, fortaleciendo la moral de las tropas, y posteriormente estableció el modelo del papel que desempeñarían las futuras primeras damas.
Otra figura fundamental fue Abigail Adams, esposa de John Adams. Además de ser una estrecha asesora política de su marido, es recordada por la célebre carta en la que pidió “recordar a las damas” al redactar las nuevas leyes del país, reclamando mayores derechos para las mujeres dentro del matrimonio y la sociedad.
Las historiadoras también destacan a Mercy Otis Warren, considerada una de las primeras historiadoras de la Revolución. A través de obras de teatro, poemas y ensayos políticos apoyó la independencia y posteriormente defendió la incorporación de una Declaración de Derechos en la nueva Constitución.
En el ámbito del pensamiento igualitario sobresale Judith Sargent Murray, quien defendió la igualdad intelectual entre hombres y mujeres y promovió el acceso femenino a la educación, por lo que es considerada una de las precursoras del feminismo estadounidense.
Otra de las mujeres influyentes fue Elizabeth Powel, integrante de la élite política de Filadelfia y cercana a los principales dirigentes de la época. Su correspondencia con George Washington y otros líderes la convirtió en una figura con influencia en importantes decisiones políticas.
Las especialistas también incluyen a Phillis Wheatley, nacida en África Occidental y esclavizada durante su infancia. Convertida en la primera autora afroestadounidense en publicar un libro de poesía, utilizó su obra para participar en el debate público durante la Revolución y llegó a ser leída por el propio George Washington.
A estas figuras se suman otras mujeres como Esther De Berdt Reed, quien organizó campañas de apoyo económico para los soldados; Molly Brant, destacada por su labor diplomática con los británicos; y Elizabeth Freeman, cuya demanda judicial contribuyó a sentar un precedente para el fin de la esclavitud en Massachusetts.
Las historiadoras subrayan además que miles de mujeres anónimas participaron como mensajeras, espías, enfermeras, proveedoras de alimentos o responsables de sabotear el avance del ejército británico, desempeñando tareas fundamentales para el triunfo de la Revolución.
Para las especialistas, reconocer a estas mujeres no busca reemplazar la figura de los “padres fundadores”, sino completar la historia de la independencia estadounidense incorporando a quienes también ayudaron a construir la nación, aunque durante mucho tiempo permanecieran fuera de los relatos oficiales.






