A una semana de la segunda vuelta presidencial en Perú, la candidata de derecha Keiko Fujimori mantiene una ventaja de 18 mil 488 votos sobre el aspirante de izquierda Roberto Sánchez, mientras continúa el procesamiento de actas observadas e impugnadas que definirán el resultado oficial de los comicios.

Con el 98.59 por ciento de las actas contabilizadas, Fujimori, candidata de Fuerza Popular, acumula el 50.051 por ciento de los votos, frente al 49.949 por ciento obtenido por Sánchez, de Juntos por el Perú.

La candidata conservadora obtuvo sus principales apoyos en Lima, el norte del país y entre los peruanos residentes en el extranjero, mientras que Sánchez se impuso en regiones del sur y centro del territorio nacional.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) concluyó el conteo de las actas pendientes, pero aún resta la revisión de alrededor de mil 300 actas observadas e impugnadas por parte de los Jurados Electorales Especiales, proceso que podría extenderse durante varios días.

Ante la incertidumbre, han comenzado a surgir convocatorias a movilizaciones en Lima y en diversas regiones del sur peruano. El sábado por la noche, simpatizantes de Sánchez realizaron una protesta pacífica frente al Jurado Nacional de Elecciones para exigir transparencia en el proceso y respeto a la voluntad popular.

En medio de la tensión política, el presidente interino, José María Balcázar, anunció el aplazamiento de un viaje oficial a Europa, donde tenía previsto reunirse con el papa León XIV, con el objetivo de permanecer en Lima y coordinar acciones orientadas a preservar la estabilidad social y política del país.

Por su parte, Roberto Sánchez reiteró desde la ciudad de Cusco su exigencia de realizar un recuento de votos, argumentando que su organización detectó presuntas irregularidades en algunas mesas electorales de Lima, regiones del norte y en el voto emitido desde el extranjero.

El candidato aseguró que todas las dudas sobre el proceso deben ser esclarecidas por las autoridades electorales y llamó a sus seguidores a mantenerse movilizados de forma pacífica mientras se resuelve el resultado definitivo.

Keiko Fujimori rechazó nuevamente la propuesta de un recuento general, argumentando que la legislación electoral no contempla ese procedimiento en las condiciones planteadas por su adversario. Asimismo, pidió esperar con serenidad la conclusión del proceso y expresó disposición para dialogar con las distintas fuerzas políticas una vez que se oficialice el resultado.

La definición de la presidencia peruana dependerá ahora de la resolución de las actas observadas, en una de las elecciones más cerradas de los últimos años en el país andino.

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