Pasan unos minutos de la una de la tarde y, aunque debería estar en clase de matemáticas, Manuel Gundin —alumno de segundo de bachillerato internacional del SEK Atlántico, en Pontevedra— hace una pausa para hablar de historia. A sus 17 años, reconoce que sigue sorprendido por la figura de Francisco Franco: “Me impactó cómo un militar tan condecorado pudo llegar a ser jefe del Estado e influir tanto durante 40 años”.
Su interés por el pasado no nace en el aula, sino en los libros de historia contemporánea que comenzó a leer por su cuenta. “Me gustó conocer para entender. Pero no es, para nada, una ideología con la que estoy de acuerdo”, aclara.
La reflexión llega justo cuando se cumplen 50 años de la muerte del dictador, un momento clave para revisar cómo lo perciben las nuevas generaciones. Y los datos del CIS son reveladores: casi uno de cada cinco jóvenes de 18 a 24 años (19,6%) considera que los años de dictadura fueron buenos o muy buenos. Una valoración que, además, apenas varía si se amplía el análisis al conjunto de la población.
El papel del discurso político y las redes sociales
Para Javier Lorenzo, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, este fenómeno está estrechamente ligado al auge de discursos “identitarios y excluyentes” impulsados por partidos de extrema derecha en Europa. Vox en España, Alternativa para Alemania o Hermanos de Italia, explica, han promovido un “revisionismo positivo o suavizado” del fascismo, apelando a la autoridad, el orden y el orgullo nacional.
Ese mensaje —describe— funciona entre jóvenes porque es disruptivo, simple y altamente adaptable a redes sociales, justo donde esta generación busca información rápida. No es solo mérito de Vox, matiza Lorenzo, sino también “demérito de los demócratas”, que no han logrado construir un relato sólido y pedagógico sobre el impacto del franquismo en la España actual.
La presencia digital lo demuestra: Vox presume de un millón de seguidores en Instagram y casi 800 mil en TikTok, cifras que lo colocan como el partido con mayor arrastre en plataformas sociales entre fuerzas con representación parlamentaria.
Intención de voto y memoria histórica
Este posicionamiento también tiene traducción electoral. En el barómetro del CIS de noviembre, un 20,8% de los jóvenes votaría por Vox, situándolo como segunda fuerza en ese segmento, apenas por detrás del PSOE. Sin embargo, incluso entre votantes de extrema derecha, la visión sobre la dictadura está lejos de ser uniforme: el 17,7% de quienes apoyaron a Vox cree que el franquismo fue malo o muy malo.
Informarse, la clave para desmontar mitos
Para Manuel, que estudia con atención el pasado, la conclusión es simple: la educación histórica rigurosa marca diferencias. Informarse —dice— permite contar con argumentos “distintos y fundamentados” en un debate que, 50 años después de la muerte de Franco, sigue moldeando la política española.
Su experiencia refleja un desafío mayor: sin un relato histórico sólido y accesible, el vacío lo ocupan mensajes simplificados que idealizan un régimen cuya huella aún pesa en la memoria colectiva de España.



