El Oligoryzomys longicaudatus, conocido popularmente como ratón colilargo, es el principal reservorio de la cepa Andes del hantavirus, variante responsable del brote registrado en el crucero MV Hondius.

Se trata de un pequeño roedor silvestre de color café claro, con un peso inferior a los 30 gramos y una cola que puede duplicar la longitud de su cuerpo. Habita principalmente en Chile y el sur de Argentina, especialmente en bosques templados y zonas con vegetación abundante cercanas a fuentes de agua.

El académico André Rubio, especialista de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile, explicó que el colilargo es una especie nativa protegida que cumple funciones ecológicas importantes, como dispersión de semillas y alimentación de otros animales.

Según estudios realizados en Chile y Argentina, entre el 5 % y el 10 % de los individuos portan el virus, principalmente machos adultos. Durante fenómenos de proliferación masiva de roedores, conocidos como “ratadas”, la tasa de infección puede aumentar hasta el 20 %.

La cepa Andes del hantavirus es considerada particularmente relevante porque puede transmitirse de persona a persona. En el caso del crucero MV Hondius, se reportan al menos nueve contagios y tres fallecimientos.

El contagio humano ocurre principalmente mediante la inhalación de partículas virales presentes en orina, saliva y heces de roedores infectados. El virus puede provocar complicaciones cardiorrespiratorias graves.

La principal hipótesis de la Organización Mundial de la Salud es que los primeros contagios relacionados con el crucero ocurrieron en tierra firme, durante un recorrido previo realizado por una pareja de turistas holandeses en la Patagonia.

En lo que va del año, Chile reporta 39 casos y 13 fallecimientos por hantavirus, aunque sin registros recientes de transmisión entre personas.

Rubio advirtió que la expansión humana sobre ecosistemas naturales incrementa la exposición a zoonosis, aunque señaló que el virus sobrevive poco tiempo en ambientes abiertos y que el ratón colilargo rara vez ingresa a viviendas, a diferencia de las ratas urbanas.

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