Irán lanzó este miércoles una ofensiva con misiles y drones contra bases e intereses militares de Estados Unidos en la región del Golfo, luego de nuevos bombardeos estadounidenses contra objetivos de la Guardia Revolucionaria iraní.

El Comando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas atacaron instalaciones de defensa aérea, sistemas de radar y objetivos marítimos en Irán, con lo que dio por concluida la ofensiva iniciada el martes.

En respuesta, Teherán anunció una “operación decisiva de represalia” contra instalaciones estadounidenses en la región. Los Guardianes de la Revolución reivindicaron ataques contra objetivos militares de Estados Unidos en Jordania, Irak y Baréin.

El Ejército jordano informó que destruyó diez misiles iraníes y señaló que otros tres cayeron lejos de zonas habitadas, sin reportarse personas lesionadas. Kuwait también aseguró haber sido blanco de misiles y drones, mientras que en Baréin se activaron las sirenas de alerta aérea.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Irán enfrentará nuevos ataques si responde a la ofensiva estadounidense.

Por su parte, el portavoz del Comando Militar Central de Irán, Ebrahim Zolfaghari, aseguró que Teherán lanzará respuestas “más amplias y destructivas” si continúan los ataques estadounidenses o de sus aliados.

La escalada militar ocurre en medio de una nueva crisis diplomática y económica. Perú anunció la ruptura de relaciones con Irán, mientras que los precios internacionales de los combustibles registraron un fuerte incremento debido a la tensión en el estrecho de Ormuz.

Según reportes iraníes, cuatro personas, entre ellas un menor de edad, murieron durante una boda en el sur de Irán a causa de los bombardeos estadounidenses del martes. Además, alrededor de 50 personas resultaron heridas.

La tensión en la región también mantiene en alerta al sector energético mundial, debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz para el transporte internacional de petróleo y gas.

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