Semanas de expectativa y nerviosismo en Irán desembocaron este sábado en una nueva escalada militar, luego de que una serie de explosiones sacudiera Teherán y otras ciudades del país en medio de negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán para evitar un enfrentamiento directo.
Durante la mañana, la capital iraní vivía una jornada aparentemente normal. Taxis y autobuses avanzaban con dificultad entre el tráfico habitual del mediodía, mientras peatones recorrían las calles. Sin embargo, poco antes de las 10:00 hora local, varias detonaciones interrumpieron la rutina.
Columnas de humo comenzaron a elevarse cerca de la residencia del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. “Estoy escuchando explosiones y veo aviones de combate sobrevolando”, relató un residente del centro de Teherán, antes de que se interrumpieran las comunicaciones y el acceso a internet.
Caos en las calles
Tras los bombardeos, se registraron importantes atascos en distintas zonas de la capital. Largas filas se formaron frente a panaderías y gasolineras, mientras policías y fuerzas de seguridad patrullaban masivamente las calles.
En Irán, el sábado marca el inicio de la semana laboral, pero numerosos comercios decidieron cerrar sus puertas ante la incertidumbre. Según reportes desde el terreno, la presencia de peatones disminuyó progresivamente a lo largo del día.
Desde fuera de Teherán llegaron informes de ataques en casi dos tercios de las provincias del país. La televisión estatal difundió imágenes desde la provincia sureña de Hormozgán, donde una escuela fue alcanzada por un bombardeo. Entre los escombros cubiertos de hollín se escuchaban gritos de personas que acudían al lugar. Un primer balance reportó al menos 51 muertos.
También se registraron explosiones en Kermanshah, Isfahán y Zahedán.
Respuesta y reacción oficial
Mientras el presidente estadounidense Donald Trump instaba públicamente a los iraníes a levantarse contra sus líderes, en el país circulaban rumores sobre la situación de altos mandos militares y autoridades políticas.
Los medios estatales aseguraron que el presidente Masud Pezeshkian, el ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araqchi y los comandantes del ejército se encontraban a salvo.
Por su parte, los Guardianes de la Revolución anunciaron ataques con misiles y drones contra Israel y contra la base de la Quinta Flota estadounidense en Baréin, ampliando la tensión a nivel regional.
Explosiones fueron reportadas también en varios países vecinos, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Catar, Kuwait, Irak y Jordania.
El Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán informó que activó planes de contingencia. Las escuelas fueron cerradas hasta nuevo aviso, mientras que bancos y oficinas gubernamentales operan con capacidad reducida. Según autoridades citadas por medios locales, los suministros de alimentos y combustible están garantizados y el transporte público continúa funcionando.
Negociaciones en suspenso
El ataque coincidió con rondas de negociaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní. La ofensiva evoca la guerra de 12 días del pasado junio, cuando Israel lanzó ataques pocos días antes de un encuentro diplomático entre ambas partes.
Tras los bombardeos, el cuartel general del ejército de Khatam al Anbiya afirmó que las operaciones “continuarán sin pausa hasta la derrota definitiva del enemigo”.
El nuevo episodio profundiza la incertidumbre en un país que ya vivía bajo tensión tras las protestas masivas de principios de año, cuya represión dejó miles de muertos, y abre un escenario de inestabilidad que podría tener repercusiones más allá de sus fronteras.






