Una ciudadana estadounidense presentó una demanda en Nueva York para reclamar la restitución de una valiosa obra del pintor austriaco Gustav Klimt, al asegurar que pertenece legítimamente a su familia y que fue confiscada por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
La demandante, Patricia J. Leahy, residente de Carolina del Sur, interpuso una querella contra la casa de subastas austriaca Im Kinsky, responsable de la venta en 2024 del cuadro Retrato de la señorita Lieser, adjudicado por 37.5 millones de dólares.
De acuerdo con la denuncia, Leahy sostiene ser la bisnieta de Adolf Lieser y heredera directa de Margarethe Lieser, a quien identifica como la mujer retratada en la obra. Asimismo, asegura ser la única nieta de Hans Lieser, hermano de Margarethe.
La demanda argumenta que la familia Lieser, de origen judío, fue víctima de persecución durante el régimen de Adolf Hitler y perdió gran parte de su patrimonio a manos de las autoridades nazis. Entre los bienes presuntamente confiscados se encontraba el retrato realizado por Klimt.
Según la querella, la procedencia de la pintura no fue plenamente esclarecida por la casa de subastas antes de ofrecerla al mercado. La propia Im Kinsky reconoció en el catálogo de venta que existían vacíos en la historia de propiedad de la obra y que podían surgir reclamaciones de restitución por parte de posibles herederos.
Leahy también cuestiona la identificación de la modelo presentada por la casa de subastas. Mientras algunos especialistas consideran que la retratada podría ser una de las primas de Margarethe Lieser, la demandante sostiene que se trata de su familiar directa y que la obra forma parte del patrimonio que fue despojado a la familia durante el nazismo.
Los abogados de la demandante señalaron además que el precio alcanzado en la subasta estuvo por debajo del valor real de mercado para una pieza de estas características. Como referencia, recordaron que recientemente otro retrato de Klimt fue vendido por 236 millones de dólares, estableciendo un récord para el artista y para el mercado del arte moderno.
Tras la subasta celebrada el año pasado, el comprador decidió retirar su oferta, por lo que la pintura permanece actualmente bajo control de la casa Im Kinsky, situación que podría facilitar el desarrollo del litigio judicial.
La controversia se suma a una larga serie de reclamaciones internacionales relacionadas con obras de arte expoliadas por el régimen nazi, uno de los capítulos más complejos y sensibles en materia de restitución patrimonial y memoria histórica.
La demanda también recuerda que William Gutmann, hijo de Margarethe Lieser, dedicó décadas a buscar el paradero del cuadro sin éxito. Su búsqueda concluyó con su fallecimiento en 2021, tres años antes de que la obra reapareciera públicamente en el mercado internacional.




