Aunque la esperanza de vida en México ha aumentado en las últimas décadas, la calidad de salud de la población no ha mejorado al mismo ritmo, advirtió Marcela Agudelo, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Durante un seminario, la especialista señaló que existen importantes desigualdades en cómo y cuánto viven las personas, con diferencias marcadas entre regiones del país y entre hombres y mujeres. Subrayó que estas brechas reflejan limitaciones estructurales en el sistema de salud.

“El desempeño del sistema de salud no ha logrado reducir estas brechas. No basta con que existan servicios, sino la calidad con la que se prestan”, enfatizó.

Agudelo hizo un llamado a implementar políticas diferenciadas que respondan a las características epidemiológicas y sociales de cada entidad del país, con el fin de atender de manera más efectiva las desigualdades.

Asimismo, alertó sobre la persistencia de enfermedades no transmisibles —como el cáncer y los padecimientos cardiovasculares— que, aunque han disminuido en 16.8 % entre 1990 y 2021, siguen siendo las principales causas de muerte. En contraste, las enfermedades transmisibles aumentaron 50.3 % en el mismo periodo.

La académica también destacó el crecimiento de causas externas de mortalidad, como homicidios, suicidios y lesiones por armas de fuego, lo que agrava el panorama de salud pública.

Aunque la esperanza de vida creció 6.7 % entre 1990 y 2021, aclaró que este incremento no necesariamente se traduce en mejores condiciones de bienestar para la población.

Finalmente, recordó que México presenta la mayor tasa de mortalidad por causas evitables entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la prevención y la calidad de la atención médica en el país.

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