La compañía Tesla Inc. anunció un incremento significativo en su plan de inversión para 2026, al elevar su gasto en capital (capex) por encima de los 25.000 millones de dólares, superando su previsión anterior de más de 20.000 millones.

Este movimiento redefine la narrativa de la empresa, que ya no busca ser valorada únicamente por su negocio automotriz, sino por su ambición de convertirse en un actor clave en áreas como robotaxis, robots humanoides, inteligencia artificial, baterías y semiconductores propios.

El director financiero, Vaibhav Taneja, explicó que el aumento responde principalmente a inversiones en IA vinculadas al desarrollo del Robotaxi y al despliegue del robot humanoide Optimus.

De la promesa a la producción

Tesla ha comenzado a preparar líneas de producción para proyectos clave como el Cybercab, el Tesla Semi y Megapack 3. Además, planea iniciar en el segundo trimestre la construcción de su primera fábrica a gran escala dedicada a Optimus.

Instalaciones como Fremont y la Gigafactory de Texas serán fundamentales en esta transición. La primera línea de Optimus apunta a una capacidad de hasta un millón de robots al año, mientras que la planta en Texas podría escalar hasta 10 millones de unidades anuales en el largo plazo.

El CEO Elon Musk incluso aseguró que la producción del Cybercab ya ha comenzado, lo que marca el paso de la conceptualización a la manufactura.

Solidez financiera con presión en caja

En el primer trimestre, Tesla reportó ingresos por 22.387 millones de dólares, un crecimiento interanual del 16 %, y un beneficio neto de 477 millones. El flujo de caja libre alcanzó los 1.444 millones de dólares, mientras que la empresa cerró marzo con una sólida posición de liquidez de 44.743 millones en efectivo y equivalentes.

Sin embargo, el aumento del capex podría presionar el flujo de caja en los próximos meses. El propio Taneja anticipó un impacto negativo temporal, aunque defendió la estrategia como necesaria para preparar la siguiente fase de crecimiento.

Chips propios y alianza con Intel

La estrategia también incluye el desarrollo de semiconductores propios para optimizar costos y rendimiento en sistemas de conducción autónoma y robótica. Tesla confirmó avances en su arquitectura Cortex 2 y el desarrollo de Dojo 3 para entrenamiento de IA.

Además, la compañía evalúa integrar procesos de fabricación del gigante Intel Corporation, lo que podría reforzar su cadena de suministro tecnológica, aunque dependerá de avances en nodos aún en desarrollo.

Un cambio de paradigma para inversionistas

El enfoque de Tesla plantea un cambio profundo: de fabricante de autos eléctricos a plataforma industrial de “IA física”. Aunque los resultados recientes muestran solidez —con más de 358.000 vehículos entregados y 8,8 GWh en almacenamiento energético desplegado—, el reto estará en ejecutar proyectos complejos como Robotaxi y Optimus.

Para los inversionistas, la clave ya no será solo la demanda de vehículos, sino la capacidad de Tesla para financiar, desarrollar y escalar esta nueva visión tecnológica sin comprometer su estabilidad financiera.

Shares: