Foundation Future Industries, una startup de San Francisco dedicada al desarrollo de robots humanoides, trabaja en máquinas destinadas inicialmente a tareas industriales y logísticas, aunque su fundador, Sankaet Pathak, también contempla aplicaciones militares para estos sistemas.
La empresa, fundada en 2024 y respaldada por Eric Trump como inversionista y asesor estratégico, desarrolla el Phantom MK-1, un robot de casi dos metros de altura que ya ha sido probado en entornos industriales y en tareas logísticas relacionadas con la guerra en Ucrania.
A comienzos de 2026, Foundation envió dos unidades a Ucrania para evaluar su utilidad en el traslado y recolección de suministros en zonas consideradas peligrosas. De acuerdo con reportes de medios especializados, se trató de uno de los primeros despliegues documentados de robots humanoides en un escenario bélico.
Las capacidades actuales del Phantom todavía son limitadas. La compañía señala que el MK-1 puede transportar alrededor de 40 kilogramos, aunque las primeras unidades utilizadas en Ucrania tenían menor capacidad de carga, autonomía reducida y no contaban con protección contra el agua.
Foundation trabaja en una segunda generación, el Phantom MK-2, que tendrá una mayor capacidad de carga e incorporará procesadores de AMD mediante un acuerdo anunciado en julio.
De la industria al campo de batalla
Hasta ahora, las principales aplicaciones de los robots de Foundation se encuentran en actividades industriales y logísticas. La compañía asegura haber desplegado alrededor de una decena de unidades y haber realizado pruebas con la Fuerza Aérea de Estados Unidos, además de trabajos para la industria automotriz.
Según datos citados por Reuters, los robots participaron en procesos relacionados con la producción de más de 24 mil vehículos durante 2025.
El fundador de la empresa plantea, sin embargo, un escenario más amplio. Pathak ha señalado que, si los humanoides alcanzan la capacidad necesaria para interpretar su entorno, razonar y adaptar sus movimientos, podrían utilizarse en operaciones militares que actualmente exponen a soldados a situaciones de alto riesgo.
Entre las posibilidades mencionadas se encuentra el ingreso de robots a edificios durante operaciones militares, en lugar de recurrir inicialmente a ataques de mayor alcance.
La empresa ha reconocido que todavía no ha recibido una solicitud para equipar sus robots con armamento. Pathak ha señalado, no obstante, que Foundation estudia aplicaciones militares que incluyen sistemas capaces de emplear fuerza.
Inversión y expansión de la producción
Foundation también busca aumentar considerablemente su capacidad de fabricación. Su planta de San Francisco puede producir actualmente entre 300 y 500 robots al año, mientras que la empresa construye instalaciones adicionales.
Reuters ha informado que Foundation proyecta una planta con capacidad para fabricar hasta 50 mil unidades anuales. El objetivo inicial de producir 10 mil robots durante 2026 fue reconocido por Pathak como una meta especialmente ambiciosa.
Los modelos industriales se ofrecen mediante contratos de alquiler de alrededor de 100 mil dólares anuales. Para las versiones destinadas a aplicaciones de defensa, el precio estimado por unidad ronda los 300 mil dólares.
La compañía también mantiene vínculos con programas y contratos gubernamentales estadounidenses por unos 24 millones de dólares. Parte de esos recursos está relacionada con empresas y proyectos que Foundation adquirió, por lo que medios como WIRED han cuestionado que todo ese monto corresponda a nuevos contratos otorgados directamente a la startup.
La participación de Eric Trump
La participación de Eric Trump en Foundation Future Industries ha generado cuestionamientos relacionados con posibles conflictos de interés debido a sus vínculos con la administración estadounidense.
La senadora Elizabeth Warren ha criticado públicamente esta relación, mientras que la empresa y la Casa Blanca han rechazado que la participación de Trump haya otorgado ventajas indebidas a la compañía. Foundation sostiene además que el hijo del presidente no recibe remuneración por su función como asesor.
El debate sobre los robots armados
El desarrollo de humanoides con posibles aplicaciones militares plantea interrogantes sobre el nivel de autonomía que deberían tener las máquinas en operaciones donde existe riesgo para la vida humana.
Organizaciones de derechos humanos y expertos en inteligencia artificial han advertido sobre los riesgos de utilizar sistemas autónomos para seleccionar objetivos o emplear la fuerza. Naciones Unidas también ha promovido discusiones internacionales sobre las llamadas armas autónomas.
Al mismo tiempo, Pathak sostiene que los robots podrían utilizarse para reducir la exposición de soldados a situaciones peligrosas y hacer determinadas operaciones más precisas. También considera que Estados Unidos necesita desarrollar capacidades propias ante los avances de China y otros países en robótica.
Más allá de las aplicaciones militares, especialistas señalan que los humanoides todavía enfrentan importantes obstáculos técnicos relacionados con autonomía, confiabilidad, ciberseguridad, costos y capacidad para desenvolverse en entornos impredecibles.
Foundation apuesta por convertir estas máquinas en herramientas capaces de realizar trabajos peligrosos. El alcance que eventualmente puedan tener en operaciones militares dependerá, entre otros factores, de la evolución tecnológica, las decisiones de los gobiernos y las reglas que se establezcan para limitar el uso de sistemas autónomos.





