El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, aseguró que el ciclo político de la derecha y la ultraderecha está llegando a su fin, durante la clausura del foro progresista Global Progressive Mobilisation, celebrado en Barcelona.

Ante más de 3 mil asistentes —entre representantes de partidos, sindicatos y organizaciones sociales—, el también líder del Partido Socialista Obrero Español afirmó que el encuentro marca el inicio de una nueva etapa política en la que, dijo, “la vergüenza cambia de bando”.

En un discurso enfático, sostuvo que los sectores conservadores “no están ganando”, sino que elevan el tono porque son conscientes de su declive. “La derecha no lidera, languidece”, sentenció, al tiempo que defendió que los movimientos progresistas impulsarán una agenda centrada en la justicia social, los derechos y la paz.

Sánchez también criticó lo que denominó la “Internacional Ultraderechista”, a la que acusó de promover el negacionismo climático, la xenofobia y el machismo. En ese contexto, defendió la política migratoria de su gobierno y lanzó un mensaje a la oposición: “España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia”.

Durante su intervención, el mandatario reiteró el compromiso de su administración con el derecho internacional y la resolución pacífica de los conflictos, al pronunciar en varias ocasiones el lema “sí a la paz y no a la guerra”, en referencia a escenarios como Gaza, Ucrania y otras regiones en conflicto.

Asimismo, hizo un llamado a la unidad entre fuerzas progresistas a nivel global para “cambiar el curso de la historia” y enfrentar a lo que describió como élites económicas y tecnológicas que concentran poder e influyen en las democracias.

Finalmente, el presidente español convocó a trabajar de manera conjunta para consolidar este proyecto político, con la aspiración de que, en el futuro, se reconozca este encuentro en Barcelona como el punto de partida de una transformación global.

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