En medio de uno de los bloqueos de internet más prolongados registrados en el mundo, ciudadanos iraníes recurren a redes clandestinas para mantenerse conectados, utilizando tecnología satelital como Starlink, pese a que su uso está prohibido por el régimen.
Sahand —nombre ficticio por motivos de seguridad— forma parte de una red que introduce de contrabando estos dispositivos en Irán. Desde el extranjero, explica que su objetivo es romper el cerco informativo: “Si tan solo una persona más consigue acceder a internet, ya es un éxito”.
El actual apagón digital comenzó tras los ataques aéreos lanzados el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, en un contexto de creciente tensión regional. Desde entonces, el gobierno iraní ha restringido casi por completo el acceso a la red global, argumentando razones de seguridad nacional.
Contrabando tecnológico en la sombra
Los dispositivos de Starlink —propiedad de SpaceX— permiten conectarse directamente a satélites, evitando la infraestructura controlada por el Estado. Según activistas, al menos 50 mil terminales ya operan dentro del país.
Sahand asegura que ha enviado una docena desde enero mediante rutas clandestinas, en una operación que describe como “compleja y riesgosa”. Las autoridades iraníes castigan la posesión de estos equipos con hasta dos años de prisión, y su distribución a gran escala puede implicar condenas de hasta una década.
A pesar del riesgo, existe un mercado activo. Canales en plataformas como Telegram facilitan la compra y distribución, mientras que organizaciones estiman miles de dispositivos en circulación.
Control informativo y represión
El bloqueo ha dejado a la población dependiendo casi exclusivamente de medios estatales. Aunque Irán mantiene una red nacional que permite servicios básicos como banca o transporte, el acceso a plataformas globales está severamente restringido.
Durante protestas recientes, incluso con cortes de internet, se filtraron videos y testimonios sobre abusos, muchos de ellos presuntamente difundidos gracias a conexiones satelitales.
Organizaciones como Access Now advierten que los apagones digitales son una violación de derechos humanos y una tendencia creciente a nivel global. Solo en 2025 se registraron 313 interrupciones en 52 países.
Riesgos y motivaciones
El uso de estos dispositivos no solo implica sanciones legales. Según testimonios recogidos por la BBC, al menos 100 personas han sido detenidas por poseer terminales satelitales, algunas incluso acusadas de espionaje.
Aun así, quienes participan en estas redes insisten en continuar. “La gente necesita internet para mostrar lo que está pasando”, afirma Sahand. “Es una lucha, pero sentimos que debemos ayudar”.
En un entorno donde la información es controlada y la disidencia reprimida, el acceso a internet se ha convertido en una herramienta clave para visibilizar la realidad dentro del país y mantener el flujo de información hacia el exterior.





