Un nuevo estudio publicado en la revista Science sugiere que pulpos gigantes habrían sido algunos de los depredadores más imponentes de los océanos durante la era de los dinosaurios, hace aproximadamente 100 millones de años.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Hokkaidō, se basa en el análisis de mandíbulas fósiles excepcionalmente bien conservadas, que revelan la existencia de estos invertebrados con tamaños colosales.
Según el estudio, estos antiguos pulpos podían alcanzar entre 7 y hasta 19 metros de longitud total —incluyendo sus brazos—, lo que los convertiría en los invertebrados más grandes conocidos por la ciencia, superando incluso a especies actuales como el pulpo gigante del Pacífico.
A diferencia de la visión tradicional que colocaba a los vertebrados como los principales depredadores marinos del pasado, estos hallazgos sugieren que los cefalópodos también pudieron ocupar la cima de la cadena alimenticia.
Los fósiles muestran mandíbulas con gran capacidad de trituración, lo que indica que estos animales podían alimentarse de presas con caparazones duros o incluso de grandes peces y reptiles marinos. Además, el desgaste desigual en las mandíbulas sugiere que podrían haber tenido una preferencia lateral al alimentarse, un rasgo asociado con funciones cerebrales avanzadas.
Especialistas como Christian Klug consideran que, con sus potentes tentáculos y ventosas, estos pulpos habrían sido cazadores altamente eficientes, capaces de sujetar presas sin posibilidad de escape.
A pesar de estos avances, aún existen muchas incógnitas. Los científicos no han encontrado fósiles completos que permitan reconstruir con precisión su anatomía o comportamiento, ni evidencias directas de su dieta.
Investigadores como Nick Longrich plantean que probablemente se alimentaban de amonites y otras presas disponibles, actuando como depredadores oportunistas, al igual que los pulpos modernos.
El hallazgo abre nuevas preguntas sobre la evolución y el papel de los cefalópodos en los ecosistemas antiguos, ofreciendo una visión fascinante de criaturas que, posiblemente, rivalizaron con los grandes depredadores marinos de su tiempo.





