La oposición italiana arremetió este sábado contra el Gobierno de Giorgia Meloni por mantener los controles fronterizos con España y advirtió que la decisión ha provocado una crisis diplomática sin fundamento que terminará afectando a los propios ciudadanos italianos.
Las críticas surgieron después de que España respondiera a la medida italiana con controles temporales para los viajeros procedentes de Italia, en una escalada que ha puesto en tensión la libre circulación dentro del espacio Schengen.
Nicola Fratoiani, líder de Alianza Verde e Izquierdas, calificó la decisión de Meloni como un “error garrafal” y pidió al Gobierno italiano retirar de inmediato la suspensión de Schengen.
Según el dirigente opositor, la estrategia del Ejecutivo italiano terminó convirtiéndose en un “bumerán” que tendrá consecuencias para los ciudadanos del país.
Laura Boldrini, diputada del Partido Demócrata, también cuestionó la decisión y aseguró que la respuesta española representa un golpe político para el Gobierno italiano.
“¿Y cómo acaba todo esto? Que España introduce controles para todos los viajeros procedentes de Italia”, afirmó, al considerar que la política de Meloni terminó perjudicando los intereses que pretendía defender.
Conte acusa a Meloni de doble discurso
El ex primer ministro y líder del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte, acusó a Meloni de utilizar la migración como herramienta de propaganda.
El dirigente recordó que, durante los años de gobierno de Meloni, Italia registró más desembarcos de migrantes que España y cuestionó que el Ejecutivo italiano haya reclamado solidaridad europea cuando enfrentó un aumento de llegadas, pero ahora haya optado por suspender temporalmente la aplicación del acuerdo de Schengen con España.
Conte consideró que la medida constituye una respuesta contradictoria frente a la situación migratoria europea.
El Gobierno italiano defiende los controles
Mientras Meloni y sus principales ministros no habían emitido una nueva declaración tras el anuncio español, integrantes de los partidos que forman la coalición gubernamental defendieron la decisión de mantener los controles.
Maurizio Lupi, presidente de Noi Moderati, afirmó que España continúa siendo un país amigo de Italia, pero responsabilizó a las políticas migratorias del Gobierno de Pedro Sánchez de favorecer la inmigración irregular.
Desde Hermanos de Italia, el partido de Meloni, el senador Nicola Calandri sostuvo que los controles constituyen una medida temporal vinculada a los acontecimientos registrados en Ceuta y a las advertencias sobre un posible nuevo intento de entrada masiva previsto para el 15 de agosto.
Forza Italia, partido encabezado por el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, también respaldó la postura del Gobierno.
El partido afirmó que durante los controles realizados en cinco aeropuertos del norte de Italia fueron interceptadas alrededor de 15 personas en situación irregular que llegaban desde España.
Sin embargo, medios italianos señalaron que ninguna de esas personas procedía de Ceuta.
Raffaele Nevi, portavoz nacional de Forza Italia, defendió mantener los controles al menos hasta el 15 de agosto, fecha en la que las autoridades italianas temen un nuevo intento organizado de entrada masiva en Ceuta.
La disputa entre Roma y Madrid comenzó después de la llegada masiva de migrantes a Ceuta procedentes de Marruecos y amenaza ahora con generar restricciones recíprocas entre dos países de la Unión Europea, en una medida que afecta directamente a uno de los principios centrales del espacio Schengen: la libre circulación de personas.



