Oklahoma. Martha Lillard, considerada la última persona en Estados Unidos que utilizaba un pulmón de acero para sobrevivir tras contraer poliomielitis, falleció a finales de junio a los 78 años, informó su familia.

De acuerdo con su hermana, Cindy McVey, la causa oficial de muerte fue el síndrome pospoliomielítico e insuficiencia pulmonar crónica, aunque considera que las secuelas de la covid-19 persistente también contribuyeron a su deterioro.

Lillard contrajo poliomielitis cuando tenía cinco años, a mediados de la década de 1950, un año antes de que la vacuna contra la enfermedad comenzara a aplicarse en Estados Unidos. Desde entonces dependió durante aproximadamente 73 años de un pulmón de acero, un dispositivo que utiliza presión negativa para expandir y contraer los pulmones de personas cuyos músculos respiratorios quedaron paralizados.

Una vida marcada por la resiliencia

Pese a depender del aparato durante gran parte del día, Lillard desarrolló una vida activa. Con ayuda de adaptaciones diseñadas por su familia, pudo entrar y salir del dispositivo por sí misma, conducir un automóvil especialmente modificado, dedicarse a la pintura y cuidar a sus perros.

Su hermana la describió como una persona resiliente que nunca permitió que su condición definiera su vida. También destacó su interés por el arte, la lectura y la tecnología.

A principios de este año, Lillard se casó con Baha Salh, su pareja durante más de dos décadas, quien se trasladó desde Egipto a Estados Unidos tras obtener una visa.

La poliomielitis y la importancia de la vacunación

La poliomielitis fue una de las enfermedades más devastadoras del siglo XX, especialmente entre la población infantil. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente una de cada 200 infecciones provoca parálisis irreversible y, entre quienes presentan parálisis, entre el 5 y el 10 por ciento fallecen debido a la afectación de los músculos respiratorios.

La introducción de la vacuna contra la polio en 1955 permitió reducir drásticamente los casos, y Estados Unidos declaró erradicada la transmisión endémica de la enfermedad en 1979 gracias a las campañas de inmunización.

No obstante, el debate sobre la vacunación ha resurgido en ese país. En ese contexto, Cindy McVey expresó su preocupación por el aumento de la reticencia a vacunar a los menores.

“La polio desfigura, incapacita y deja a las personas atrapadas. Puede que algunos crean que existen riesgos con la vacuna, pero son mucho mayores los riesgos de no vacunarse”, afirmó.

La historia de Martha Lillard se convirtió en un recordatorio del impacto que tuvo la poliomielitis antes de la disponibilidad de las vacunas y de los avances médicos que permitieron controlar una enfermedad que durante décadas dejó miles de personas con secuelas permanentes.

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