El clérigo iraní Mojtaba Jamenei fue designado este domingo como nuevo líder supremo de la República Islámica de Irán, luego de la muerte de su padre, Alí Jamenei, ocurrida durante los ataques militares iniciados el 28 de febrero por Estados Unidos y Israel.
La designación fue anunciada por la Asamblea de Expertos de Irán, que difundió un breve comunicado confirmando la elección del religioso como máximo dirigente político y religioso del país.
La decisión se produjo tras un proceso de deliberación en el que también se mencionaron como posibles candidatos a Alireza Arafi, Mohsen Araki y Hassan Jomeini, nieto del fundador de la república islámica, Ruholá Jomeini.
Una figura influyente dentro del sistema iraní
Nacido el 8 de septiembre de 1969 en la ciudad de Mashhad, Mojtaba Jamenei es uno de los seis hijos de Alí Jamenei y durante años ha sido considerado una figura influyente dentro del aparato político y religioso iraní, pese a no haber ocupado cargos públicos formales.
Su papel dentro del sistema político ha sido objeto de debate debido a su cercanía con sectores conservadores y con la Guardia Revolucionaria Islámica, institución clave en la estructura de poder del país.
Analistas señalan que su influencia se desarrolló principalmente desde la oficina del líder supremo, considerada el centro del poder político en Irán.
Trayectoria religiosa y antecedentes
Jamenei estudió teología en la ciudad de Qom, uno de los principales centros de formación clerical del país, donde también impartió clases.
Dentro de la jerarquía religiosa chiita posee el rango de hoyatoleslam, un título clerical intermedio por debajo del de ayatolá, grado que sí ostentaban tanto su padre como Ruholá Jomeini.
Durante la guerra entre Irán e Irak entre 1980 y 1988 participó en unidades de combate, experiencia que posteriormente reforzó sus vínculos con sectores militares del país.
Antecedentes de sanciones y críticas
En 2019, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones contra Mojtaba Jamenei al considerar que representaba al líder supremo en diversas actividades políticas, pese a no haber sido elegido para un cargo gubernamental.
Además, sectores opositores lo han señalado por presuntamente haber tenido influencia en la respuesta del gobierno frente a las protestas que surgieron tras la reelección del entonces presidente Mahmud Ahmadineyad en 2009.
Con su nombramiento, Irán inicia una nueva etapa política en medio de un contexto de tensión regional tras la ofensiva militar que desencadenó la actual confrontación en Medio Oriente.






