Ceuta, España. Decenas de migrantes marroquíes que cruzaron de manera irregular hacia el enclave español de Ceuta comenzaron a regresar a Marruecos con un sentimiento de desilusión, tras asegurar que la experiencia estuvo marcada por el hambre, las dificultades y el rechazo por parte de algunos habitantes de la ciudad.
En testimonios recabados por la agencia AFP, varios de los migrantes afirmaron que la realidad fue muy distinta a la expectativa que tenían antes de emprender el viaje, motivados en gran medida por rumores difundidos en redes sociales sobre una supuesta apertura de la frontera.
Mohamed Nias, de 23 años, relató que cruzó a nado gracias a que sabe nadar bien, pero aseguró que en Ceuta encontró únicamente “sufrimiento y racismo”. El joven, quien trabaja en una frutería en Tánger, dijo que pasó varios días sin comer y calificó la experiencia como un error.
Tras intentar emigrar por segunda ocasión, ahora asegura que no recomendaría a nadie hacer el mismo recorrido.
Otro de los migrantes, Yusef, de 27 años, coincidió en que la experiencia fue negativa y afirmó que muchos comercios permanecían cerrados, lo que dificultó conseguir alimentos. “Al final, no hay nada mejor que Marruecos”, expresó tras ser devuelto a su país.
Los testimonios también describen que miles de personas lograron desplazarse hasta la ciudad marroquí de Castillejos sin encontrar un despliegue extraordinario de fuerzas de seguridad, pese al incremento de personas que buscaban cruzar hacia Ceuta.
Una fuente cercana a las operaciones de evacuación señaló a la AFP que existían controles habituales de la gendarmería, aunque no un operativo especial, al considerar que era difícil contener a una multitud de esas dimensiones.
Una vez en territorio español, varios migrantes aseguraron haber sido interceptados por la Guardia Civil o haber permanecido durante horas deambulando por la ciudad, donde afirmaron haber enfrentado hostilidad por parte de algunos residentes y escasez de alimentos.
Entre quienes participaron en el cruce también se encontraba Sadi Tribak, un padre de familia de 38 años que decidió lanzarse al mar tras enterarse de que otras personas estaban logrando ingresar a Ceuta. Su intención era encontrar mejores oportunidades para sus hijos, aunque terminó regresando decepcionado.
Muchos de los migrantes reconocieron que esperaban encontrar facilidades para permanecer en España, especialmente los más jóvenes. Ayub El Abied, un estudiante de 16 años, confesó que creía erróneamente que los menores no eran devueltos y que el país europeo ofrecía mayores oportunidades y libertad.
Aunque Marruecos mantiene un crecimiento económico cercano al 5% durante 2025, persisten altos niveles de desigualdad y una tasa de desempleo superior al 13%, factores que continúan impulsando los intentos de migración irregular.
Al regresar a Marruecos, varios de los entrevistados coincidieron en que la experiencia cambió su percepción sobre la migración. Abdeluahed Fetachi, un carpintero de 20 años, resumió el sentimiento compartido por muchos: “Teníamos un sueño, pero nos lo han roto”. Mientras tanto, otros, como Rachid Auchari, aseguraron sentirse aliviados de volver con sus familias y retomar su vida cotidiana.






