La sonora derrota de la primera ministra italiana Giorgia Meloni en el referéndum constitucional ha sacudido a su Gobierno, con la ‘purga’ de dos polémicos responsables del Ministerio de Justicia y una insólita petición de dimisión a la cuestionada ministra de Turismo, que por ahora se niega a irse.
Hasta hace apenas cuatro días el horizonte político de Meloni, en el último tramo de una legislatura que concluirá en 2027, estaba limpio de nubarrones que, sin embargo, han llegado con su fracaso en el referéndum al que sometió su importante reforma de la magistratura.
El resultado más inmediato ha sido la alegría de una oposición de centro-izquierda que rechazaba en bloque la reforma y que celebró casi incrédula su triunfo; pero también el disgusto de los partidos en el Gobierno y de la mandataria ante su primera gran derrota.
Un día después de la consulta, Meloni solo ha publicado un vídeo en el que ha prometido «seguir adelante» con determinación, nada nuevo habida cuenta de que ya desvinculó su futuro de esta votación.






