El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo una reunión de tres horas con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca, en el primer encuentro oficial entre ambos líderes en territorio estadounidense.
La reunión estuvo centrada principalmente en comercio bilateral, aranceles, cooperación económica y temas internacionales como Venezuela, Cuba e Irán.
Tras el encuentro, Lula afirmó que pidió a Trump reforzar el comercio con Brasil y reconsiderar la política arancelaria aplicada a productos brasileños.
El mandatario brasileño informó que ambas partes acordaron realizar una nueva reunión en 30 días para discutir gravámenes específicos, incluidos los aranceles globales del 10 % impuestos por Estados Unidos y medidas relacionadas con la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Lula sostuvo que Brasil busca atraer inversiones estadounidenses y dijo sentirse “muy optimista” respecto a las negociaciones comerciales.
Durante la reunión también se abordó el tema de minerales de tierras raras, recursos estratégicos para industrias tecnológicas y energéticas. Lula aseguró que Brasil está abierto a inversiones internacionales para el desarrollo de estos recursos.
“Hablando de minerales de tierras raras, no tenemos preferencia sobre quién compra todos los minerales”, declaró.
En materia política, Lula afirmó que mantiene una relación “sincera” con Trump y minimizó la posibilidad de una eventual influencia estadounidense en las elecciones presidenciales brasileñas previstas para octubre.
Respecto a política internacional, el presidente brasileño indicó que conversó con Trump sobre la situación en Venezuela, el conflicto con Irán y las tensiones entre Washington y Cuba.
Según Lula, Trump le aseguró que no tiene intención de invadir Cuba, pese a recientes declaraciones del mandatario estadounidense y al endurecimiento de sanciones contra la isla.
Por su parte, Trump calificó el encuentro como “muy bueno” y confirmó que las conversaciones entre ambos gobiernos continuarán en los próximos meses.
La reunión bilateral se realizó a puerta cerrada y sin acceso a la prensa. De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, la delegación brasileña habría solicitado limitar la presencia de periodistas para evitar confrontaciones públicas relacionadas con críticas previas de Lula hacia Trump.





