El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó la decisión del Gobierno de Estados Unidos de clasificar como organizaciones terroristas al Comando Vermelho y al Primer Comando de la Capital (PCC), al considerar que la medida representa una intromisión en asuntos internos del país sudamericano.
Durante un acto público en el municipio de Laranjeiras, Lula afirmó que Brasil no aceptará interferencias externas en la definición de sus políticas de seguridad y defensa de la soberanía nacional.
“No aceptamos ser tratados como niños, como una republiquita”, declaró el mandatario al referirse a la decisión adoptada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
La controversia surgió después de que Washington incluyera a las dos mayores organizaciones criminales de Brasil en su lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras, una medida impulsada por sectores conservadores brasileños y respaldada por el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Lula acusó a Flávio Bolsonaro de promover una intervención extranjera en Brasil y lo calificó como un “traidor” por gestionar apoyos políticos en Washington para respaldar la medida.
Por su parte, el Gobierno brasileño emitió un comunicado en el que reiteró que “la soberanía nacional no es negociable” y sostuvo que corresponde exclusivamente a las instituciones brasileñas definir cómo combatir y clasificar a los grupos criminales que operan en el país.
No obstante, tanto Lula como su administración reconocieron la gravedad de las actividades del PCC y del Comando Vermelho, organizaciones dedicadas al narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero y otros delitos transnacionales. El mandatario incluso admitió que ambos grupos actúan con métodos similares a los utilizados por organizaciones terroristas, aunque rechazó cualquier intervención unilateral extranjera.
Tema impacta en la campaña presidencial
La decisión estadounidense ocurre a poco más de cuatro meses de las elecciones presidenciales programadas para el 4 de octubre y se ha convertido en un nuevo punto de confrontación entre el oficialismo y la oposición.
Los sectores de derecha celebraron el anuncio como un logro político de Flávio Bolsonaro y lo vincularon con sus propuestas de endurecer la lucha contra el crimen organizado, una de las principales preocupaciones de la población brasileña.
El senador afirmó que su reciente visita a Washington contribuyó a impulsar la medida y sostuvo que ha hecho más por la seguridad del país que los gobiernos encabezados por el Partido de los Trabajadores.
Para Lula, sin embargo, la participación de Estados Unidos en el debate interno podría favorecer su discurso nacionalista y de defensa de la soberanía, estrategia que ya le generó respaldo en anteriores controversias diplomáticas con la administración Trump.
Las encuestas más recientes mantienen al presidente brasileño como favorito en una eventual segunda vuelta electoral, aunque la diferencia con la oposición se ha reducido en los últimos meses debido al aumento de la preocupación ciudadana por la inseguridad y el avance del crimen organizado.
La polémica abre un nuevo frente diplomático entre Brasil y Estados Unidos y añade tensión a una campaña electoral en la que la seguridad pública se perfila como uno de los temas centrales.




