El Partido de los Trabajadores (PT) oficializó este domingo la candidatura del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, para las elecciones presidenciales de octubre, en las que buscará obtener un cuarto mandato no consecutivo al frente del país.
La proclamación se realizó durante la convención nacional del partido en el Expo Center Norte de São Paulo, con la asistencia de miles de militantes, funcionarios y dirigentes de la coalición oficialista Juntos por Brasil.
El presidente nacional del PT, Edinho Silva, confirmó la fórmula integrada por Lula como candidato presidencial y Geraldo Alckmin como aspirante a la Vicepresidencia, con quien repetirá la alianza que lo llevó al poder en 2022.
Busca un cuarto mandato
A sus 80 años, Lula afronta la séptima campaña presidencial de su trayectoria política. Gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó a la Presidencia en 2023.
Durante la convención, simpatizantes destacaron los programas sociales impulsados por el mandatario, mientras que el evento incluyó mensajes de respaldo y la proyección de videos sobre su gestión.
En los últimos meses, Lula ha insistido en que mantiene las condiciones físicas para competir en la contienda electoral y ha colocado la defensa de la soberanía brasileña como uno de los ejes de su discurso, en medio de sus críticas hacia el gobierno de Estados Unidos encabezado por Donald Trump.
Economía y seguridad marcarán la campaña
El mandatario llega al proceso electoral defendiendo los resultados de su administración en materia de empleo y reducción de la pobreza. Sin embargo, la campaña también estará marcada por desafíos económicos como la desaceleración del crecimiento, la inflación, las elevadas tasas de interés, el déficit fiscal y el incremento de la deuda pública.
A estos temas se suman las preocupaciones por la expansión del crimen organizado y una investigación autorizada recientemente por la Corte Suprema contra Fábio Luís Lula da Silva, hijo mayor del presidente, por presunto tráfico de influencias.
Competirá contra Flávio Bolsonaro
Las elecciones perfilan una nueva confrontación entre el bloque encabezado por Lula y la derecha brasileña, ahora representada por el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Jair Bolsonaro permanece inhabilitado para competir y cumple prisión domiciliaria tras haber sido condenado por intento de golpe de Estado, por lo que su hijo fue designado como el candidato del sector conservador.
De acuerdo con la encuesta más reciente de Datafolha, Lula mantiene una ligera ventaja en un eventual balotaje, con una intención de voto de 48 por ciento frente al 43 por ciento atribuido a Flávio Bolsonaro.






