La IV reunión “En defensa de la democracia” congregó en Barcelona a jefes de Estado y líderes progresistas de distintas regiones, quienes abordaron temas globales como la gobernanza internacional, la situación en Cuba y los retos actuales de la democracia.
Entre los participantes destacaron Pedro Sánchez, Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Yamandú Orsi, así como el chileno Gabriel Boric.
Durante el encuentro, los mandatarios coincidieron en la necesidad de replantear el papel de la Organización de las Naciones Unidas, particularmente su Consejo de Seguridad. Lula da Silva fue uno de los más críticos al señalar que el organismo ha perdido efectividad y que las decisiones de sus miembros permanentes se toman de manera unilateral.
En ese sentido, Sánchez propuso que, por primera vez en su historia, la ONU sea encabezada por una mujer una vez concluido el mandato de António Guterres, iniciativa respaldada por otros líderes presentes.
Otro de los temas centrales fue la situación de Cuba, donde Sheinbaum planteó una declaración conjunta en contra de cualquier intervención militar y a favor del diálogo. La mandataria mexicana reiteró la postura histórica de su país frente al embargo impuesto por Estados Unidos.
Por su parte, Lula da Silva también llamó a poner fin al bloqueo económico hacia la isla, al considerar que se trata de un asunto que debe resolverse respetando la soberanía del pueblo cubano.
Al término del encuentro, gobiernos como los de México, Brasil y España acordaron reforzar su cooperación humanitaria hacia Cuba, además de impulsar soluciones basadas en el derecho internacional.
Aunque hubo pocas menciones directas al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, varios posicionamientos hicieron referencia implícita a tensiones globales recientes, como el uso de la fuerza y decisiones unilaterales en política exterior.
En paralelo, la participación de Sheinbaum marcó su primera visita oficial a España como presidenta, en un contexto de normalización diplomática entre ambos países, tras años de tensiones por temas históricos.
Finalmente, la mandataria mexicana propuso que México sea sede de la próxima edición del encuentro en 2027, lo que reforzaría el papel del país en este tipo de foros internacionales.






