Cuando Mike Smith decidió dejar atrás más de una década como piloto de combate de Estados Unidos para dedicarse a temas ambientales, no imaginaba que su experiencia personal terminaría reflejando un fenómeno ampliamente estudiado: la diferencia entre hombres y mujeres respecto a la preocupación por el cambio climático.

Smith, quien actualmente dirige una empresa de tecnología climática enfocada en la reducción de emisiones, asegura que su conciencia ambiental nació desde la infancia, tras presenciar un gran incendio forestal cerca de su hogar en Idaho.

“Sentía que todo el estado estaba en llamas. Fue algo absolutamente inolvidable para mí”, recordó.

Décadas después, al regresar al lugar del incendio, encontró que la tierra seguía ennegrecida más de 20 años después, una imagen que reforzó su decisión de involucrarse en temas medioambientales.

La “brecha verde de género”

En su nueva etapa profesional, Smith observó que la mayoría de las personas involucradas en iniciativas climáticas eran mujeres. Esa percepción coincide con investigaciones sobre la llamada “brecha verde de género”, que señala que las mujeres suelen expresar mayor preocupación por la crisis climática que los hombres.

La politóloga Amanda Clayton explicó que esta diferencia aumenta en los países más ricos.

“Lo que sucede no es necesariamente que las mujeres se preocupen más, sino que los hombres tienden a preocuparse menos”, señaló.

Según Clayton, el cambio climático se ha convertido progresivamente en un tema político polarizado, especialmente en sectores conservadores, donde algunas narrativas presentan la transición energética como una amenaza para empleos tradicionalmente masculinos, particularmente en industrias relacionadas con combustibles fósiles.

Ese fenómeno ha sido descrito por algunos investigadores como “petromasculinidad”, una identidad cultural vinculada al uso de petróleo, gas y carbón.

Además, estudios recientes muestran que ciertos hombres relacionan las políticas ambientales con amenazas a modelos tradicionales de masculinidad.

Nuevas formas de hablar sobre el clima

El psicólogo sueco Vidar Vetterfalk trabaja con la organización MÄN, dedicada a cuestionar estereotipos masculinos y promover conversaciones sobre emociones, relaciones y medioambiente.

En sus talleres, Vetterfalk invita a grupos de hombres a hablar sobre su relación con la naturaleza y sus preocupaciones sobre el futuro del planeta.

“Eso crea una conexión”, explicó, al considerar que muchas veces los hombres no están acostumbrados a conversar abiertamente sobre estos temas.

Para Mike Smith, involucrar a más hombres en la acción climática requiere evitar discursos basados exclusivamente en culpa o sacrificio y enfocarse más en propósito, identidad y beneficios concretos.

Smith considera que su experiencia como expiloto militar le permite romper ciertos estereotipos.

“Como expiloto de combate, nadie puede quitarme mi carnet de hombre”, comentó. “Eso me da margen cuando hablo de cosas que tradicionalmente se consideran más femeninas”.

También sostiene que muchos hombres pueden interesarse más por la sostenibilidad si perciben ventajas prácticas, como el ahorro económico derivado de usar paneles solares o vehículos eléctricos.

Finalmente, el exmilitar aseguró que encontrar una misión colectiva puede ser clave para conectar masculinidad y acción climática.

“Lo que realmente necesita la mayoría de las personas es un sentido de propósito, impulso y misión”, afirmó.

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