Un juez militar de Estados Unidos determinó que una confesión realizada por Khalid Sheikh Mohammed, señalado como uno de los principales responsables de la planeación de los atentados del 11 de septiembre de 2001, no podrá ser utilizada como prueba debido a que fue obtenida bajo condiciones que no fueron consideradas voluntarias.
El teniente coronel Michael Schrama resolvió que los interrogatorios realizados a Mohammed en 2007 por agentes del FBI en la prisión de Guantánamo no cumplen con los requisitos para ser admitidos en el proceso judicial, de acuerdo con reportes de medios estadounidenses.
Mohammed fue detenido en 2003 y permanece recluido en Guantánamo desde 2006. Las autoridades estadounidenses lo acusan de haber propuesto a Osama bin Laden la idea de los atentados y de haber supervisado posteriormente la operación que provocó la muerte de casi 3 mil personas en Nueva York, el Pentágono y Pensilvania.
En una resolución de 45 páginas, Schrama señaló que la fiscalía no logró demostrar que las declaraciones realizadas por Mohammed ante el FBI fueran voluntarias.
El juez consideró, entre otros elementos, que existió una continuidad en las técnicas de condicionamiento psicológico y coerción utilizadas previamente por la CIA durante los interrogatorios de Mohammed.
También concluyó que el acusado no fue informado de sus derechos Miranda, que incluyen el derecho a permanecer en silencio, y que se le indicó que no podía hablar con un abogado.
La decisión representa un nuevo obstáculo para el proceso judicial contra Mohammed y otros tres acusados, a pocos días de que se cumplan 25 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre.
Un proceso marcado por cuestionamientos a las pruebas
Las autoridades militares ya habían descartado utilizar varias declaraciones obtenidas durante los interrogatorios de Mohammed, debido a las técnicas de coerción a las que fue sometido.
Entre ellas se encuentran 183 sesiones de waterboarding, una técnica de interrogatorio que simula el ahogamiento y que ha sido señalada como una forma de tortura.
El caso permaneció prácticamente detenido durante varios años y posteriormente fue reformulado bajo nuevas reglas. En 2012 comenzaron las audiencias preliminares para determinar las condiciones bajo las cuales podría llevarse a cabo el juicio, pero el proceso ha sufrido constantes retrasos por las disputas sobre la admisibilidad de pruebas obtenidas durante los interrogatorios.
En julio de 2024, Mohammed y otros dos acusados llegaron a un acuerdo con fiscales militares para declararse culpables de los cargos relacionados con la muerte de 2 mil 976 personas, a cambio de evitar la pena de muerte. El acuerdo posteriormente fue revocado.
Esta semana, el juez estableció junio de 2028 como posible fecha para el inicio del juicio contra los cuatro acusados.
Sin embargo, el gobierno estadounidense todavía puede apelar la decisión sobre las declaraciones de Mohammed, por lo que el calendario del proceso podría modificarse nuevamente.





