El Gobierno de Iraq anunció que ya no puede continuar trabajando con la compañía petrolera rusa Lukoil, luego de que las sanciones impuestas por Estados Unidos impidieran a la empresa cumplir con sus obligaciones contractuales.

De acuerdo con el Ministerio de Petróleo iraquí, Lukoil declaró fuerza mayor, argumentando que las restricciones financieras derivadas de las sanciones le impiden operar con normalidad. La firma posee el 75 % del campo petrolero West Qurna-2, en el sur del país, que produce más de 400 mil barriles de crudo diarios, y cuyos activos internacionales superan los 20 mil millones de dólares.

El portavoz ministerial, Abdul Sahib Bazoun al-Hasnawi, informó que la empresa rusa no ha podido pagar los salarios de cientos de empleados, la mayoría iraquíes, desde las sanciones decretadas el 22 de octubre por el presidente estadounidense Donald Trump.

La Organización Estatal de Comercialización de Petróleo (SOMO) confirmó la suspensión de los pagos de crudo a Lukoil, equivalentes a unos cuatro millones de barriles en noviembre, hasta que se establezca un mecanismo de pago que cumpla con las normas del sistema internacional SWIFT, que prohíbe transacciones con entidades sancionadas.

Lukoil había intentado vender sus activos internacionales a la empresa suiza Gunvor, pero el Departamento del Tesoro de EE.UU. bloqueó la operación, advirtiendo que no otorgará licencias a compañías que busquen aprovechar los activos de firmas vinculadas al Kremlin.

Los efectos de las sanciones se extienden por Europa: Bulgaria prepara legislación para tomar el control de la refinería de Lukoil en Burgas y Finlandia enfrenta desabasto en las estaciones Teboil, subsidiaria de la petrolera rusa, tras la suspensión de suministros por parte de la energética Neste.

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