Arqueólogos en España identificaron un hueso de elefante con una antigüedad aproximada de 2.200 años, localizado en el yacimiento Colina de los Quemados, en Córdoba. El análisis por radiocarbono situó el resto óseo entre finales del siglo III y comienzos del siglo IV a.C., cronología compatible con el periodo de las Guerras Púnicas.
El estudio, publicado en la Revista de Ciencias Arqueológicas: Informes, plantea que el hueso —correspondiente al tobillo del animal— podría estar relacionado con la presencia de elefantes utilizados con fines militares por Cartago durante su confrontación con la República Romana.
Los investigadores vinculan el hallazgo con el contexto bélico de la Segunda Guerra Púnica (218–201 a.C.), periodo en el que Aníbal empleó elefantes de guerra en campañas militares. Junto al hueso fueron localizadas 12 esferas de piedra asociadas a artillería antigua, así como proyectiles y puntas de flecha, elementos que sugieren un entorno de carácter militar.
El equipo científico subrayó que un único hueso no confirma la presencia directa del animal completo en el sitio, ya que pudo haber sido desplazado. No obstante, señalaron que la asociación arqueológica y la evidencia histórica convierten la hipótesis militar en la interpretación más consistente.
Los elefantes de guerra desempeñaron un papel estratégico y psicológico en los ejércitos cartagineses. Su uso fue documentado por fuentes clásicas como parte de tácticas orientadas a desorganizar formaciones enemigas y neutralizar caballería.
Especialistas en historia antigua destacaron la relevancia del descubrimiento, al aportar evidencia física poco común sobre la utilización de elefantes en la península ibérica durante la Antigüedad. El hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre contextos militares vinculados al conflicto entre Cartago y Roma.






