La de Hoy Querétaro
El empresario estadounidense Elon Musk irrumpió esta semana en el escenario político español con una serie de descalificaciones directas contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a raíz del anuncio de nuevas regulaciones para limitar el acceso de menores a las redes sociales y endurecer la responsabilidad legal de las plataformas digitales.
A través de su red social X, Musk calificó a Sánchez como “tirano”, “traidor al pueblo español” y “fascista”, además de referirse a él como “dirty Sánchez” (“sucio Sánchez”), acompañando sus mensajes con un emoticono de excremento. Las declaraciones se produjeron tras la intervención del mandatario español en un foro internacional celebrado en Dubái, donde anunció que España prohibirá el uso de redes sociales a menores de 16 años y exigirá sistemas eficaces de verificación de edad.
Sánchez justificó las medidas al afirmar que “las redes sociales se han convertido en un Estado fallido” en el que se toleran delitos y se ignoran las leyes, y advirtió que su gobierno impulsará reformas para que los directivos de las plataformas enfrenten responsabilidades penales si no retiran contenidos ilegales o de odio. “Nuestra determinación es mayor que el poder de estas empresas”, aseguró.
A la ofensiva de Musk se sumó el fundador de Telegram, Pável Durov, quien acusó al Gobierno español de promover “regulaciones peligrosas” que podrían derivar en un “estado de vigilancia”. Sánchez respondió con un mensaje en X cargado de ironía: “Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos”, en alusión a Don Quijote de la Mancha.
El enfrentamiento no es nuevo. Días antes, Musk ya había criticado la decisión del Ejecutivo español de regularizar a cientos de miles de inmigrantes en situación irregular, compartiendo mensajes que acusaban a Sánchez de usar la medida con fines políticos. El presidente respondió entonces: “Marte puede esperar. La humanidad, no”.
El choque se da en un contexto más amplio de tensión entre gobiernos europeos y los grandes conglomerados tecnológicos. Países como Francia, Reino Unido y Australia avanzan en leyes para proteger a menores de los riesgos digitales, mientras que la Unión Europea ha endurecido los requisitos para las plataformas mediante la Ley de Servicios Digitales. Estas iniciativas han sido criticadas tanto por Musk como por el Gobierno estadounidense, que las consideran amenazas a la libertad de expresión.
Pedro Sánchez, por su parte, ha mantenido un discurso crítico hacia los grandes empresarios tecnológicos, a quienes suele denominar “la tecnocasta”, y ha llamado a Europa a “plantar cara” frente a lo que considera una amenaza para la democracia. El cruce con Musk refleja no solo una disputa personal, sino un debate de fondo sobre regulación digital, poder corporativo y soberanía de los Estados en la era de las plataformas globales.





