La de Hoy Querétaro
El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Met) defendió este miércoles la legitimidad de la propiedad de un cuadro del pintor impresionista Camille Pissarro que forma parte de su colección, luego de que herederos del coleccionista judío Max Braunthal presentaran una demanda en la que aseguran que la obra fue vendida bajo coacción durante la ocupación nazi de Francia.
A través de un comunicado enviado a EFE, un portavoz del Met señaló que, tras realizar un “estudio exhaustivo y riguroso” sobre la venta de la pintura en 1941, el museo concluyó que la transacción fue legítima y que la obra debe permanecer en su acervo.
La querella, citada por The New York Times, fue presentada por siete herederos de Braunthal, quienes sostienen que su familiar y su esposa, Charlotte, se encontraban en una situación económica precaria cuando vendieron la obra por 100 mil francos a la galería Durand-Ruel de París, reconocida por promover el arte impresionista. Los demandantes subrayan que apenas dos semanas después la galería revendió el cuadro al coleccionista alemán Wolfgang Krueger por 140 mil francos, lo que, a su juicio, evidencia un contexto de abuso.
La pintura, en la que Pissarro retrata un prado cercano a su casa en Éragny, pasó posteriormente por varias manos hasta llegar en 1959 a Douglas Dillon, expresidente del Consejo de Administración del Met, quien finalmente la legó al museo.
Los herederos aseguran que durante cinco años intentaron negociar con el Met para recuperar la obra, pero ante la “clara negativa” de la institución optaron por acudir a los tribunales.
En su postura oficial, el museo afirmó que ha participado “activamente en conversaciones de buena fe” con el abogado de la familia, Stuart Eizenstat, y que responderá a la demanda conforme al calendario establecido por el tribunal francés. Asimismo, recalcó que revisa de manera responsable todas las reclamaciones relacionadas con el periodo nazi y que cuenta con antecedentes de restitución de obras cuando se demuestra que fueron apropiadas ilegalmente.
De acuerdo con The New York Times, Max Braunthal y su esposa fueron detenidos en 1942 por la Policía francesa y recluidos en un velódromo de París en condiciones “infrahumanas”. El régimen nazi confiscó el resto de su colección de arte. Aunque Braunthal sobrevivió a la ocupación, falleció en 1946 a causa de cáncer.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate internacional la restitución de obras de arte vinculadas al expolio nazi y el papel de los grandes museos en la revisión histórica de sus colecciones.






