El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, afirmó que existe una “base muy sólida” para alcanzar un acuerdo definitivo con Irán, tras conversaciones directas entre ambas delegaciones celebradas en un complejo turístico de montaña en Suiza.
Las negociaciones forman parte de una fase inicial de dos meses derivada de un acuerdo preliminar alcanzado la semana anterior, cuyo objetivo es encaminar el fin del conflicto iniciado entre Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
Por parte iraní, el ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araghchi señaló avances relevantes en el marco de las conversaciones, incluyendo progresos en torno al conflicto regional en el Líbano y posibles medidas de alivio económico para Teherán.
Entre los elementos discutidos se encuentran la flexibilización de exportaciones de petróleo y petroquímicos, la liberación parcial de fondos iraníes congelados y un esquema de reconstrucción y desarrollo económico. No obstante, los equipos técnicos continúan las conversaciones en Suiza mientras los negociadores principales regresaron a Teherán.
El proceso diplomático ha estado marcado por tensiones políticas internas y regionales. Sectores duros en Irán han criticado las negociaciones, mientras que en Estados Unidos parte del entorno político cuestiona el alcance de las concesiones.
Israel ha mantenido operaciones militares en el Líbano en paralelo, pese a que Irán vincula el eventual acuerdo a un alto el fuego en ese país, lo que ha añadido complejidad al proceso.
El intercambio inicial estuvo marcado por la suspensión temporal de la delegación iraní tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió posibles nuevas acciones militares si Irán no controla a sus aliados regionales.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, rechazó las amenazas y afirmó que Irán mantiene su disposición de respuesta ante cualquier escalada.
El punto más sensible del acuerdo preliminar es la posible eliminación de sanciones estadounidenses primarias y secundarias contra Irán, una medida de alto impacto político y legislativo en Washington que requeriría apoyo institucional amplio para su implementación.
Analistas señalan que, pese a los avances, persisten diferencias estructurales profundas entre ambas partes, especialmente respecto al papel regional de actores aliados de Irán como Hezbolá y la arquitectura de seguridad en Medio Oriente.





