Un grupo de científicos documentó por primera vez una especie de microorganismo unicelular capaz de modificar radicalmente su tamaño, forma y comportamiento para convertirse en un depredador caníbal que se alimenta de individuos de su propia especie.
El hallazgo, publicado en la revista científica PNAS, corresponde a una nueva especie de protozoo denominada Euplotes gigatrox, identificada en un sistema de filtración de agua de mar en la isla de Curazao.
Los investigadores observaron que estos microorganismos pueden transformarse espontáneamente en individuos “supergigantes”, con una longitud superior al doble de la de las células normales, una estructura corporal más ancha y una boca significativamente más grande.
En su estado habitual, las células se alimentan filtrando bacterias presentes en el agua. Sin embargo, al adoptar la forma supergigante, cambian completamente su estrategia de alimentación y se convierten en depredadores capaces de capturar y devorar ejemplares clonales de su misma especie a un ritmo aproximado de una presa cada diez minutos.
Además de los cambios físicos, los científicos detectaron modificaciones importantes en su comportamiento. Mientras las células normales nadan mediante trayectorias helicoidales y se desplazan con facilidad en medios líquidos, los supergigantes presentan movimientos circulares adaptados a la caza sobre superficies y muestran una capacidad reducida para nadar.
De acuerdo con los investigadores, esta transformación implica una compensación biológica: las células adquieren ventajas como cazadoras, pero pierden eficiencia para desplazarse en el agua.
El equipo científico analizó el genoma y las proteínas de los microorganismos en sus diferentes estados y encontró que la fase supergigante constituye una etapa biológica diferenciada, acompañada por cambios significativos en la actividad genética, la producción de proteínas y la organización celular.
También identificaron que las células que regresan a su tamaño normal conservan temporalmente moléculas que parecen inhibir una nueva transformación inmediata al estado gigante.
Otro aspecto relevante del estudio es que los supergigantes nunca representaron más del cinco por ciento de la población observada, lo que sugiere la existencia de mecanismos biológicos que regulan estrictamente esta transición.
Los autores consideran que el descubrimiento podría ampliar el conocimiento sobre los procesos de desarrollo celular, un campo tradicionalmente estudiado en organismos multicelulares. Según los investigadores, Euplotes gigatrox ofrece una oportunidad única para analizar cómo una sola célula puede modificar de manera coordinada su estructura, comportamiento y función, exhibiendo características que hasta ahora se asociaban principalmente con organismos más complejos.





