La tecnología TESSERAE utiliza imanes, cámaras e inteligencia artificial para ensamblar estructuras de manera autónoma. Sus desarrolladores prevén realizar una demostración en el exterior de la Estación Espacial Internacional en 2028.
La construcción de hábitats para futuras misiones espaciales avanza con el desarrollo de tecnologías que buscan reducir el transporte de materiales y facilitar el montaje de estructuras fuera de la Tierra.
Una de estas propuestas es TESSERAE, un sistema de baldosas magnéticas autoensamblables creado por Ariel Ekblaw durante sus estudios de doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Las piezas pueden transportarse apiladas dentro de un cohete y liberarse en el espacio. Una vez allí, utilizan imanes electropermanentes, cámaras e inteligencia artificial para reconocerse, acoplarse y formar estructuras con diseños previamente establecidos.
Cuando las piezas están unidas, la estructura puede presurizarse para crear espacios habitables. De acuerdo con Ekblaw, fundadora del Aurelia Institute, esta tecnología permitiría construir instalaciones de dimensiones superiores a las del vehículo que las transportó.
Nuevas alternativas para construir en el espacio
El desarrollo de hábitats espaciales busca superar algunas de las limitaciones que implicó la construcción de la Estación Espacial Internacional (EEI), cuyo montaje comenzó a finales de la década de 1990 y requirió numerosas misiones para transportar e instalar sus componentes.
Desde entonces, distintas compañías han desarrollado estructuras inflables y sistemas modulares que permiten aprovechar mejor el espacio disponible en los cohetes.
En 2016, Bigelow Aerospace envió a la EEI un módulo inflable que se expandió mediante ráfagas de aire durante un periodo de siete horas y permanece acoplado a la estación.
Otras empresas, como Sierra Space y Max Space, trabajan en hábitats expandibles que podrían utilizarse en futuras misiones. Estas propuestas buscan desarrollar instalaciones adaptables a distintas necesidades y que puedan crecer conforme aumente la presencia humana fuera de la Tierra.
También se investiga la posibilidad de fabricar materiales de construcción con recursos disponibles en el espacio. La Agencia Espacial Europea ha explorado la producción de ladrillos a partir de polvo de meteoritos, mientras que China estudia el uso de regolito lunar para elaborar materiales similares.
La arquitecta e investigadora Sandra Häuplik-Meusburger, de la Universidad Técnica de Viena, señaló que estos proyectos deben resolver desafíos como la protección contra la radiación, el transporte de materiales y la creación de espacios funcionales durante periodos prolongados.
En ese contexto, considera que los sistemas reconfigurables pueden ofrecer ventajas porque permiten modificar el uso de una estructura con el paso del tiempo.
Pruebas de TESSERAE en la Estación Espacial Internacional
La tecnología TESSERAE, siglas en inglés de Estructuras espaciales electromagnéticas en mosaico para la exploración de entornos adaptables y reconfigurables, ya fue sometida a pruebas a pequeña escala en la EEI durante 2020 y 2022.
Los primeros experimentos utilizaron piezas de apenas unos centímetros. Una nueva versión, equipada con cámaras en sus bordes para facilitar el reconocimiento y acoplamiento entre módulos, será probada dentro de la estación entre diciembre y enero.
El objetivo es que las piezas formen una estructura esférica, posiblemente del tamaño de una pelota de playa.
El siguiente paso estará a cargo de Rendezvous Robotics, empresa derivada del Aurelia Institute que busca comercializar esta tecnología. La compañía anunció el 28 de octubre que obtuvo 20 millones de dólares en financiamiento para continuar su desarrollo.
Sus módulos actuales utilizan electroimanes y tienen dimensiones de entre 30 y 90 centímetros. La empresa trabaja en ampliar su tamaño y tiene previsto realizar una demostración en 2028 en el exterior de la EEI, donde varias piezas deberán ensamblarse para formar una estructura plana y operar en condiciones espaciales.
Antenas, paneles solares y centros de datos
Aunque la construcción de grandes hábitats todavía requiere nuevas etapas de desarrollo, Ekblaw considera que las primeras aplicaciones comerciales podrían estar relacionadas con infraestructura de telecomunicaciones y generación de energía.
Entre los posibles usos están las antenas de gran tamaño y los paneles solares, además de futuras instalaciones para centros de datos de inteligencia artificial en órbita.
El interés por estas tecnologías también responde a otros proyectos que buscan trasladar al espacio actividades de fabricación y procesamiento de información.
Por ahora, TESSERAE se encuentra en fase de pruebas. Su evolución dependerá de que los módulos demuestren que pueden ensamblarse de manera confiable y mantener su funcionamiento en las condiciones del entorno espacial.





