La demanda presentada por el gobierno estadounidense contra Apple ataca al corazón mismo del modelo promovido la compañía, que ha construido su universo sobre la exclusividad de sus productos.
Bajo la influencia de su cofundador, Steve Jobs, Apple ha buscado desde un comienzo ofrecer productos únicos, desfasados de sus competidores y muy centrados en la ergonomía y el diseño.
La empresa alguna vez esperó que su universo se convirtiera en el estándar de la industria, pero tuvo que rendirse ante Microsoft, que se impuso en la mayoría de las computadoras personales (PC) con su sistema operativo Windows.
Apple no cedió a la tendencia y mantuvo su propio sistema operativo: macOS, incompatible con otros PC.
Terminó permitiendo a los usuarios de Mac, su computadora insignia, instalar Windows a principios de la década de 2000, pero macOS sigue siendo su estándar.