Un equipo de investigadores liderado por la bióloga sintética Kate Adamala aseguró haber construido por primera vez una célula sintética desde cero capaz de alimentarse, crecer y replicarse, un avance que podría marcar un nuevo capítulo en la biología sintética y abrir la puerta al desarrollo de organismos diseñados para aplicaciones médicas, ambientales e industriales.
La célula, denominada SpudCell, fue creada a partir de componentes químicos no vivos y representa un prototipo experimental que, aunque todavía es limitado, permite a los científicos estudiar con mayor precisión los principios fundamentales de la vida y explorar el diseño de organismos con funciones específicas.
Adamala, profesora de la Universidad de Minnesota, explicó que conoce con exactitud la composición química de la célula, lo que permite modificarla y programarla de manera controlada. A diferencia de las células naturales, SpudCell no pertenece a ningún organismo existente y presenta características similares a las de una bacteria simple.
Los investigadores señalaron que este desarrollo va más allá de la ingeniería genética tradicional, que modifica células existentes, ya que en este caso el organismo fue ensamblado completamente desde cero.
Entre las posibles aplicaciones futuras se encuentran el desarrollo de nuevos tratamientos contra el cáncer, la captura de carbono, la producción de compuestos químicos y una mejor comprensión del origen de la vida.
Actualmente, SpudCell está formada por entre 150 y 200 moléculas y puede dividirse durante aproximadamente cinco generaciones, aunque depende de nutrientes suministrados por los investigadores y utiliza ribosomas provenientes de la bacteria E. coli, ya que aún no puede producir los suyos.
Su proceso de reproducción también difiere del de una célula natural. Mientras las células biológicas utilizan un citoesqueleto para dividirse, SpudCell genera proteínas que modifican su membrana para completar ese proceso.
Los especialistas reconocieron que la célula es extremadamente sencilla comparada con una célula natural, que contiene millones o incluso miles de millones de moléculas, y requiere cerca de 12 horas para replicarse, muy por debajo de la eficiencia de bacterias como E. coli, que pueden dividirse cada 30 minutos.
Aunque algunos expertos consideran el trabajo como uno de los mayores avances recientes en biología sintética, también señalaron que aún no puede afirmarse que se haya creado vida en un laboratorio.
Yuval Elani, investigador del Imperial College London, calificó el proyecto como un hito que demuestra que es posible diseñar sistemas biológicos distintos a los existentes en la naturaleza, mientras que Drew Endy, profesor de la Universidad de Stanford y colaborador del proyecto Biotic, subrayó que SpudCell todavía no puede considerarse un organismo vivo independiente.
Los investigadores destacaron que la célula tampoco representa un riesgo para la bioseguridad, ya que únicamente puede reproducirse bajo condiciones controladas de laboratorio y depende completamente de componentes externos para sobrevivir.
El estudio fue dado a conocer públicamente este miércoles, aunque aún no ha sido publicado en una revista científica con revisión por pares. Paralelamente, Adamala, Endy y otros colaboradores crearon la organización Biotic, con el objetivo de desarrollar la tecnología como una plataforma abierta para investigadores de todo el mundo.
Especialistas coincidieron en que, aunque SpudCell aún está lejos de convertirse en una herramienta de uso práctico, constituye un paso importante hacia la comprensión de los mecanismos mínimos necesarios para la vida y el desarrollo de nuevas tecnologías basadas en organismos sintéticos.






