El Gobierno de Brasil aseguró este jueves que no se dejará “intimidar” por las advertencias del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, tras la histórica condena de 27 años de cárcel impuesta al expresidente Jair Bolsonaro por encabezar un complot golpista.

En un comunicado, el Ministerio de Exteriores brasileño sostuvo que el proceso fue conducido con independencia judicial, garantizando el derecho de defensa de todos los acusados. “Las instituciones democráticas brasileñas dieron su respuesta al golpismo”, afirmó la Cancillería, que advirtió que el país defenderá su soberanía ante “tentativas de injerencia, vengan de donde vengan”.

Rubio acusó al juez Alexandre de Moraes —instructor del caso— de liderar una “caza de brujas” y anunció que Washington “responderá” al fallo, sin precisar qué medidas tomará.

El presidente Donald Trump, por su parte, se declaró “sorprendido” por la condena y defendió a Bolsonaro como un “buen hombre”. En agosto, Trump ya había impuesto un arancel del 50 % a productos brasileños y sancionado a De Moraes.

El Gobierno de Lula consideró inaceptables las declaraciones de Washington y recordó que “defender la democracia y respetar la voluntad popular expresada en las urnas es el primer paso para proteger la libertad de expresión”.

Mientras tanto, Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, sigue en EE.UU. buscando apoyo político para su padre.

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