La fiscal federal interina del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, afirmó que un agente del Servicio Secreto herido durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca fue alcanzado por un perdigón disparado desde la escopeta del principal sospechoso, Cole Tomas Allen.

Según Pirro, un análisis forense determinó que un fragmento de munición estaba incrustado en las fibras del chaleco del agente, lo que permite atribuir el disparo al arma utilizada por el acusado, una escopeta Mossberg de acción de bombeo.

La investigación se desarrolla en torno a un presunto intento de asesinato contra el presidente Donald Trump. La fiscal sostuvo que, aunque un supuesto manifiesto no menciona explícitamente al mandatario, existen elementos suficientes para establecerlo como objetivo, con base en el seguimiento de sus movimientos y búsquedas realizadas por el sospechoso antes del evento.

Un análisis de videos de seguridad y registros de audio indica que durante el incidente se realizaron seis disparos: uno atribuido al acusado y cinco efectuados por un agente en respuesta. No obstante, la secuencia exacta de los hechos no ha sido determinada de forma concluyente.

Las autoridades también revisan grabaciones que muestran al sospechoso atravesando controles de seguridad y utilizando un abrigo para ocultar el arma. Un perro K-9 desplegado en el lugar estaba entrenado para detectar explosivos de alta potencia, no necesariamente munición convencional.

El caso permanece en fase de investigación. El acusado enfrenta cargos iniciales por uso de arma de fuego durante un delito violento, con posibilidad de ampliación conforme avance el proceso ante un jurado investigador. Se prevé una audiencia preliminar en los próximos días.

Pirro rechazó argumentos de inimputabilidad y sostuvo que el acusado actuó con planificación. También descartó un posible conflicto de interés por su presencia en el evento, afirmando que su participación no afecta la conducción del caso.

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