Ante el aumento de las olas de calor derivadas del cambio climático, España ha reforzado las medidas para proteger a los trabajadores que desempeñan actividades al aire libre, mediante el uso de tecnología, cambios en los horarios laborales y protocolos obligatorios para reducir el riesgo de golpes de calor.
En Barcelona, el Ayuntamiento distribuyó este año mil 400 pulseras térmicas entre empleados que realizan labores en exteriores. Los dispositivos monitorean la temperatura corporal y emiten una alerta sonora y luminosa cuando detectan niveles que podrían representar un riesgo para la salud, permitiendo que el trabajador suspenda temporalmente sus actividades, se hidrate y permanezca en la sombra antes de presentar síntomas.
Además del uso de estas pulseras, las autoridades adelantaron el inicio de las jornadas de verano y redujeron su duración. Los protocolos también contemplan pausas periódicas para hidratación, el uso de gorras refrescantes y la prohibición de realizar trabajos en solitario.
La adaptación también ha llegado al sector privado. Empresas dedicadas a la instalación de paneles solares y de equipos de telecomunicaciones en Madrid modificaron sus horarios para iniciar actividades desde las 7:00 de la mañana y concluir alrededor de la 1:00 de la tarde, cuando las temperaturas alcanzan sus niveles más elevados.
Los trabajadores cuentan además con agua disponible durante toda la jornada y descansos frecuentes para refrescarse, especialmente quienes laboran en azoteas o realizan actividades en altura con equipo de protección que incrementa la sensación térmica.
Las medidas responden al incremento de los riesgos laborales asociados al calor extremo. En julio de 2022, un trabajador de limpieza de 60 años falleció en Madrid tras sufrir un golpe de calor, hecho que impulsó al Gobierno español a endurecer la legislación en materia de seguridad laboral.
Desde 2023, la normativa obliga a las empresas a adaptar las jornadas cuando existan alertas meteorológicas por altas temperaturas, evitando que los empleados desarrollen actividades al aire libre durante las horas de mayor exposición solar. Asimismo, los empleadores deben contar con protocolos específicos para actuar durante alertas naranjas y rojas emitidas por la agencia estatal de meteorología.
Aunque estas disposiciones tienen un alto nivel de cumplimiento en sectores como la construcción y los servicios urbanos de limpieza, organizaciones sindicales advierten que su aplicación sigue siendo desigual en otras actividades económicas.
Como parte del fortalecimiento de la vigilancia, el Ministerio de Trabajo incrementó las sanciones por incumplimientos relacionados con la exposición al calor. Las multas pasaron de 706 mil euros en 2022 a cerca de 1.6 millones de euros en 2025.
Las autoridades españolas sostienen que el objetivo es reducir las enfermedades y muertes relacionadas con el calor en los centros de trabajo, en un contexto donde las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas debido al cambio climático.






