Andy Burnham llegó este lunes al número 10 de Downing Street como nuevo primer ministro del Reino Unido, con un discurso centrado en la unidad nacional, la descentralización del poder y compromisos ambiciosos como terminar con el sinhogarismo, aunque sin presentar todavía un calendario detallado para cumplir sus principales promesas.
En su primer mensaje como jefe de Gobierno, Burnham aseguró que su administración buscará recuperar la confianza de la ciudadanía y construir un nuevo sentido de propósito común. Como primera medida política, anunció un plan para combatir la falta de vivienda en las calles, con una inversión adicional de 340 millones de libras esterlinas, equivalentes a unos 457 millones de dólares.
“El primer ministro rechaza la idea de que acabar con el dormir a la intemperie llevará décadas o que no se puede hacer en absoluto”, señaló su equipo en un comunicado.
De acuerdo con la organización benéfica Shelter, al menos 4 mil 600 personas duermen en la vía pública cada noche en Inglaterra, aunque el número de personas que enfrentan algún tipo de falta de vivienda es considerablemente mayor.
El nuevo mandatario británico aseguró que presentará un plan de gobierno a 10 años más adelante durante el año, pero adelantó que sus prioridades incluyen reducir el costo de vida, facilitar el acceso de jóvenes al empleo y ampliar la construcción de viviendas municipales.
Burnham también retomó uno de sus principales planteamientos políticos: trasladar poder desde Londres hacia las regiones del país. El exalcalde de Manchester ha construido parte de su imagen pública alrededor de sus raíces en el norte de Inglaterra y de la propuesta de una mayor autonomía local.
“No se trata solo de concentrar el poder aquí, sino de llevarlo a cada código postal del país”, afirmó.
Sin embargo, algunas de sus promesas enfrentan antecedentes complicados. Durante su gestión como alcalde de Manchester, iniciada en 2017, prometió acabar con la falta de vivienda en la ciudad. Aunque los registros oficiales muestran una reducción significativa hasta 2024, los casos comenzaron a aumentar nuevamente después de alcanzar su nivel más bajo en 2021.
Como parte de la conformación de su gobierno, Downing Street informó nuevos nombramientos en el gabinete. El exsecretario de Defensa John Healey fue designado ministro de Finanzas, mientras que Ed Miliband, antiguo líder del Partido Laborista, asumirá como canciller. Shabana Mahmood permanecerá al frente del Ministerio del Interior y Yvette Cooper ocupará la cartera de Salud.
Durante su primera jornada, Burnham también sostuvo conversaciones con líderes internacionales. En una llamada con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó la importancia de la defensa y la seguridad del Reino Unido y sus aliados. Asimismo, reafirmó al presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, el apoyo británico a Kiev.
El nuevo primer ministro también marcó diferencias en su estilo de comunicación. Durante su primer discurso frente a Downing Street evitó el uso de teleprompter, notas y el atril tradicional, proyectando una imagen más cercana e informal, aunque vistió traje y corbata para la ceremonia.
Su llegada al poder ocurre después de la salida de Keir Starmer, quien abandonó Downing Street con un mensaje de respaldo a su sucesor y aseguró que cuenta con “todo su apoyo”.
Starmer, quien llegó al gobierno tras una amplia victoria electoral del Partido Laborista, perdió respaldo político tras una serie de dificultades internas y cuestionamientos sobre la velocidad de los cambios prometidos.
Burnham buscará diferenciarse con una agenda de mayor intervención social y descentralización, aunque enfrentará retos similares a los de sus antecesores, entre ellos la presión económica, el crecimiento del partido ultraderechista Reform UK y la inestabilidad política que ha marcado al Reino Unido en los últimos años.



